Señor Alcalde,
Hemos tenido conocimiento del proyecto de creación de un Parque
temático de ocio, en el cual se pretende incluir un delfinario.
Ya estamos en el siglo XXI y eso debería notarse no tan sólo
a nivel tecnológico sino también a nivel ético y moral.
Seguir apostando por un delfinario, en el que mantener delfines cautivos,
es una apuesta de ocio trasnochada y cruel para estos animales. Para los
delfines un delfinario es una cárcel, no una especie de balneario
con comida gratis. Si la procedencia de los delfines es el océano,
permita que sigan viviendo libremente, no los encarcele en aras de la oferta
lúdico-educativa. Y si los delfines que quieren albergar provienen
de otro centro donde ya vivieron cautivos, déles una mejor oportunidad
que seguir siendo esclavos en un zulo de cemento.
Sepa usted, que la dinámica general (fuera y dentro de Europa)
es precisamente ir cerrando los viejos delfinarios, incluidos los que están
en zoológicos. En países como Inglaterra, Noruega, Austria
y Polonia, no queda abierto ni un solo delfinario y en Brasil, el último
delfín cautivo ya ha sido liberado.
La cautividad es una condición terrible para estos animales que
disponen del ancho del mar para vivir. En cautividad, los comportamientos
sociales de los delfines resultan totalmente distorsionados, se vuelven
más agresivos y sus comportamientos dominantes se exageran, dejan
de utilizar su sistema de comunicación por sonar, básico
para percibir el mundo que les rodea pero sin sentido si lo que les envuelve
día tras día son paredes de cemento. Es frecuente que se
dañen los dientes en busca de alimento inexistente en los fondos
de las piscinas e ingieran objetos extraños que suelen dañarles
el estómago. Se aburren irremediablemente y son muchos los
que mueren o enferman por el estrés, o, sencillamente, porque no
pueden sobrevivir a las condiciones de vida impuestas en un delfinario.
Hay casos en que se han suicidado dejando, voluntariamente, de respirar.
Señor Alcalde, no siga apostando por una oferta lúdica
de principios del siglo pasado. Todavía existen colonias de delfines
en el mar que baña las costas de su ciudad. Ofrezca fotos e imágenes
de esos delfines en su parque temático y si quiere, la posibilidad
de salir a avistarlos en pleno mar. ¡¡Todos saldremos ganando!!
El futuro pasa por establecer puentes con otros animales, por entenderlos
en libertad e intentar no dañar el medio en el que habitan. El futuro
no pasa por convertir a los deflines en payasos de feria y a los visitantes,
en seres insensibles y distorsionados por un escenario que nada tiene que
ver con la realidad. Un delfinario es una apuesta ruinosa ética,
moral y filosóficamente. Un proyecto al que ADDA se va a oponer
abiertamente por todo lo expuesto anteriormente y que le acarreará
un cúmulo de protestas.
Disponemos de amplia información que puede solicitar si lo desea.
Atentamente,
Carmen Méndez
Presidenta ADDA