Carta de la Asociación para la Defensa de los Derechos del Animal




Sr. Agustín Marina Pérez
Alcalde de Castelldefels
Ayuntamiento de Castelldefels
Plaza de la Iglesia 1
Castelldefels
Barcelona, 23 de Enero del 2001


Señor Alcalde,

Hemos tenido conocimiento del proyecto de creación de un Parque temático de ocio, en el cual se pretende incluir un delfinario. Ya estamos en el siglo XXI y eso debería notarse no tan sólo a nivel tecnológico sino también a nivel ético y moral. Seguir apostando por un delfinario, en el que mantener delfines cautivos, es una apuesta de ocio trasnochada y cruel para estos animales. Para los delfines un delfinario es una cárcel, no una especie de balneario con comida gratis. Si la procedencia de los delfines es el océano, permita que sigan viviendo libremente, no los encarcele en aras de la oferta lúdico-educativa. Y si los delfines que quieren albergar provienen de otro centro donde ya vivieron cautivos, déles una mejor oportunidad que seguir siendo esclavos en un zulo de cemento.

Sepa usted, que la dinámica general (fuera y dentro de Europa) es precisamente ir cerrando los viejos delfinarios, incluidos los que están en zoológicos. En países como Inglaterra, Noruega, Austria y Polonia, no queda abierto ni un solo delfinario y en Brasil, el último delfín cautivo ya ha sido liberado.

La cautividad es una condición terrible para estos animales que disponen del ancho del mar para vivir.  En cautividad, los comportamientos sociales de los delfines resultan totalmente distorsionados, se vuelven más agresivos y sus comportamientos dominantes se exageran, dejan de utilizar su sistema de comunicación por sonar, básico para percibir el mundo que les rodea pero sin sentido si lo que les envuelve día tras día son paredes de cemento. Es frecuente que se dañen los dientes en busca de alimento inexistente en los fondos de las piscinas e ingieran objetos extraños que suelen dañarles el estómago.  Se aburren irremediablemente y son muchos los que mueren o enferman por el estrés, o, sencillamente, porque no pueden sobrevivir a las condiciones de vida impuestas en un delfinario. Hay casos en que se han suicidado dejando, voluntariamente, de respirar.

Señor Alcalde, no siga apostando por una oferta lúdica de principios del siglo pasado. Todavía existen colonias de delfines en el mar que baña las costas de su ciudad. Ofrezca fotos e imágenes de esos delfines en su parque temático y si quiere, la posibilidad de salir a avistarlos en pleno mar. ¡¡Todos saldremos ganando!! El futuro pasa por establecer puentes con otros animales, por entenderlos en libertad e intentar no dañar el medio en el que habitan. El futuro no pasa por convertir a los deflines en payasos de feria y a los visitantes, en seres insensibles y distorsionados por un escenario que nada tiene que ver con la realidad. Un delfinario es una apuesta ruinosa ética, moral y filosóficamente. Un proyecto al que ADDA se va a oponer abiertamente por todo lo expuesto anteriormente y que le acarreará un cúmulo de protestas.

Disponemos de amplia información que puede solicitar si lo desea.

Atentamente,

Carmen Méndez
Presidenta ADDA



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