En los años cincuenta, Castelldefels pasaba desapercibido hasta
que se construyó la Autovía que pasó a llamarse "de
Castelldefels".
Gracias a este apodo y a través de interminables caravanas de
coches, suavizadas por excelentes esencias y aromas elaborados por
una fábrica de fibras textiles, fue calando el buen nombre
de "Castelldefels".
Una vez descubierta la "villa", llegó el boom turístico
y fue invadida por los veraneantes que gozaban de "alquitranadas"
playas por la mañana y feroces picaduras de mosquitos por
la noche. Todo ello amenizado con la sinfonía del "keroseno"
interpretada por la orquesta de la aviación civil y dirigida
por expertos pilotos.
Al alcanzar fama notoria, los ejecutivos, inmigrantes, yupies, vagos,
maleantes y gente de bien, la tomaron al asalto, construyéndose
casas, pisos, chalets, barracas, mansiones, apartamentos y otros.
En el ámbito deportivo no debemos olvidar que, gracias al Canal
Olímpic de Castelldefels, entramos en el Olimpo por la puerta
grande y en la Grecia antigua nos tienen presentes en sus ágoras
a todas horas.
Con ya aproximadamente 50.000 habitantes, nos faltaba el equipamiento
por excelencia para ser reconocidos en los más altos estamentos
mundiales de la cultura, la Universidad de Castelldefels. Pues bien,
¡ ya está en construcción !. Felicidades estudiantes,
hablaréis de nuestra ciudad.
Puestos a ser famosos, no nos andamos con chiquitas y podemos vanagloriarnos
de tener, desgraciadamente, una red de prostíbulos muy aceptable,
contando entre ellos el más importante de Europa. No obstante,
flojeamos en la vertiente callejera de tan antigua profesión,
aunque disponemos de amplias y ajardinadas avenidas, idóneas
para su ubicación.
Pero, para alcanzar el "paraninfo de los dioses de la fama perpetua",
hacía falta algo más y, por arte de magia, nuestro
consistorio, horrorizado por disponer todavía de una zona
verde apta para la especulación, se ha sacado de la manga
un proyecto en fase de estudio y pronta ejecución, bautizado
como el "Llac tropical de Castelldefels" alias de Ca n´Aimerich,
que contará con discotecas, boleras, bares musicales, "salas
de tortura" para especies marinas y, sobre todo , un macro-espacio
exterior que programará más de veinte conciertos anuales,
compitiendo entre sí para ganar el óscar del "mega-decibelio",
a fin de atraer el máximo número de asistentes.
No dudo que una vez conseguido todo esto, no hará falta figurar
en ningún libro de records, ya que cualquier jíbaro
o bosquimano sabrá ubicar en el mapa la ciudad más
famosa del mundo : CASTELLDEFELS.
Saludos
Enric Griso Serra