Después de 55 años de vida y por fortuna toda ella en
la ciudad de Barcelona, con la excepción de largos períodos
antes, durante y después de las vacaciones escolares y a lo largo
de más de 30 años en la tan cercana como querida ciudad de
Castelldefels, de entre los cuales 25 en nuestro bonito apartamento en
Bellamar, al fin trasladamos nuestra residencia permanente a una casa en
aquella parcela que con dicha ilusión habíamos adquirido
en la misma Bellamar, cerca del apartamento
Castelldefels ¡ solo podía mejorar !, esta fue siempre
mi opinión.
En los tres años que llevamos residiendo en Castelldefels hemos
tenido que aguantar, además del inevitable y casi constante golpear
de las excavadoras de las muchas casas en construcción en la zona
cercana a nosotros, las múltiples obras en el casco urbano, algunas
públicas y la mayor parte privadas, para levantar una inmensa cantidad
de bloques de apartamentos que han producido un incremento de la población
que hoy creo que ya casi supera los 50.000 habitantes de hecho.
Con todo ello seguimos sin cloacas en zonas inmensamente grandes tales
como Montemar y Bellamar donde tal parece que, por el hecho de haber alcanzado
el derecho a tener una casa en ellas, tengamos que estar, por una parte,
sometidos a los más elevados impuestos y por otra, a estar penalizados
con el pago de casi el 100% de los gastos de alcantarillado, iluminación,
aceras y asfaltado que los realizan aquellas empresas en las que jamás
nos es dado poder intervenir en su contratación; entiendo que, en
justicia, estos gastos jamás debieran de ser soportados por nosotros
ya que las cifras que son, independientemente de la situación y
magnitud del terreno en el que está asentada la casa, multimillonarias
y ¡ la verdad ! considero muy escasas las familias que puedan hacer
frente a esta situación que solo la imposición del poder
puede hacer posible el que queden atendidas, eso sí, ¡ como
sea! siendo un problema del Ayuntamiento de hoy heredado del del pasado.
Para que no fuera posible mi predicción de que Castelldefels
solo podía mejorar además de lo que supone al elevado incremento
de la población se le ha sumado el proyecto de una empresa que ya
tiene antecedentes de haber hecho lo propio en el Maresme consistente en
un ìparque temáticoî de aguas, cines, restaurantes fast-food, terrazas,
etc., todo ello debida y estridentemente musicado con bastantes decibelios
hasta altas horas y una presencia puntual en el fin de semana estimada
en algunos miles de visitantes sin contar con la infraestructura necesaria
para evacuar los restos que puedan generar, por poner un solo ejemplo.
Y todo ello, lo más probable, para que nos suceda como en el
Maresme es decir que transcurridos unos pocos de años en el lugar
conocido como Ca níAymerich se sustituya el hormigón que ahora se
coloque por el de centenares de apartamentos y así una zona de equipamientos
habrá sufrido su debida metamorfosis y aquello que, en su totalidad,
podría haber sido un paraíso se habrá convertido en
otro infierno.
Gloria Miñarro
CASTELLDEFELS