El Paraíso perdido




19 de febrero 2001


Después de 55 años de vida y por fortuna toda ella en la ciudad de Barcelona, con la excepción de largos períodos antes, durante y después de las vacaciones escolares y a lo largo de más de 30 años en la tan cercana como querida ciudad de Castelldefels, de entre los cuales 25 en nuestro bonito apartamento en Bellamar, al fin trasladamos nuestra residencia permanente a una casa en aquella parcela que con dicha ilusión habíamos adquirido en la misma Bellamar, cerca del apartamento

Castelldefels ¡ solo podía mejorar !, esta fue siempre mi opinión.

En los tres años que llevamos residiendo en Castelldefels hemos tenido que aguantar, además del inevitable y casi constante golpear de las excavadoras de las muchas casas en construcción en la zona cercana a nosotros, las múltiples obras en el casco urbano, algunas públicas y la mayor parte privadas, para levantar una inmensa cantidad de bloques de apartamentos que han producido un incremento de la población que hoy creo que ya casi supera los 50.000 habitantes de hecho.

Con todo ello seguimos sin cloacas en zonas inmensamente grandes tales como Montemar y Bellamar donde tal parece que, por el hecho de haber alcanzado el derecho a tener una casa en ellas, tengamos que estar, por una parte, sometidos a los más elevados impuestos y por otra, a estar penalizados con el pago de casi el 100% de los gastos de alcantarillado, iluminación, aceras y asfaltado que los realizan aquellas empresas en las que jamás nos es dado poder intervenir en su contratación; entiendo que, en justicia, estos gastos jamás debieran de ser soportados por nosotros ya que las cifras que son, independientemente de la situación y magnitud del terreno en el que está asentada la casa, multimillonarias y ¡ la verdad ! considero muy escasas las familias que puedan hacer frente a esta situación que solo la imposición del poder puede hacer posible el que queden atendidas, eso sí, ¡ como sea! siendo un problema del Ayuntamiento de hoy heredado del del pasado.

Para que no fuera posible mi predicción de que Castelldefels solo podía mejorar además de lo que supone al elevado incremento de la población se le ha sumado el proyecto de una empresa que ya tiene antecedentes de haber hecho lo propio en el Maresme consistente en un ìparque temáticoî de aguas, cines, restaurantes fast-food, terrazas, etc., todo ello debida y estridentemente musicado con bastantes decibelios hasta altas horas y una presencia puntual en el fin de semana estimada en algunos miles de visitantes sin contar con la infraestructura necesaria para evacuar los restos que puedan generar, por poner un solo ejemplo.

Y todo ello, lo más probable, para que nos suceda como en el Maresme es decir que transcurridos unos pocos de años en el lugar conocido como Ca níAymerich se sustituya el hormigón que ahora se coloque por el de centenares de apartamentos y así una zona de equipamientos habrá sufrido su debida metamorfosis y aquello que, en su totalidad, podría haber sido un paraíso se habrá convertido en otro infierno.
Gloria Miñarro
CASTELLDEFELS



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