Yo, que llevo tanto tiempo en el extranjero, siempre he encontrado el
chorizismo de este país curioso. Pero uno se acostumbra a todo,
y llegué a ver tipos como Gil y Gil, y de la Rosa con un cierto
romanticismo. Y aún que tengo familiares que fueron estafados con
pisos inexistentes en los años sesenta, todo parecía formar
parte del folklore. Mostrar que uno era más vivo que el prójimo
parecía ser "normal". Como dijo el teniente alcalde de urbanismo
el otro día a los vecinos que temían que pagar 5 millones
cada uno por el alcantarillado les arruinaría, "así es la
vida".
Ahora ocurre que, otra vez más, Castelldefels esta en la vanguardia.
No son solo los que están en plena vida que corren riesgo, pero
también lo puedes perder todo una vez que estas muerto. Yo pensaba
que había un limite a todo.
Como muchos, había escuchado hablar de la Fundación Can
Ferret, unos terrenos al lado de Ca n'Aymerich que habían llegado
a manos privadas. El caso es algo turbio, pero esto no es lo que importa
aquí. Resulta que las últimas voluntades de Doña Teresa
Ferret eran de preservar la finca para el uso y gozo de todo el pueblo,
y expresamente excluía "cualquier tipo de especulación".
Y sigue siendo un lugar agradable para comer al aire libre, pasear o tomar
el sol.
Menospreciar las opiniones y los deseos de los que aún están
en vida es una cosa, como digo parece formar parte del folklore, pero menospreciar
el último deseo de un fallecido me parece de mal gusto y una falta
de respecto, sino inmoral.
Claro, se dirá que la Fundación Teresa Ferret recibió
su dinero, tu tienes algo que yo quiero y te lo compro, "así es
la vida". Pero si no somos nada en la vida siempre tenemos la esperanza
que algo mejor se producirá de nuestra corta estancia en este jardín.
Muchas veces esta es la única esperanza que tenemos.
Es por esto que la idea de violar las últimas voluntades de un
muerto es tan espantoso.
¡No se les roba a los muertos!
Luis Jorba
PD. Se me ha pedido hacer una corrección.
Simplifiqué cuando dije que la Fundación Teresa Ferret
recibió su dinero. El asunto es mucho más turbio, digno de
ser tratado por un Dashiell Hammett.
La Fundación Teresa Ferret nunca recibió dinero para la
venta del terreno, porque no lo vendió. El Alcalde dio dinero al
parraco, no a la Fundación. La Fundación tampoco se disolvió,
simplemente el Parroco y el Alcalde pasaron olimpicamente de ella. El Alcalde
registró luego el terreno como si fuera
propriedad del Ayuntamiento.
Espero que queda claro.