No se les roba a los muertos




25 de mayo 2001


Yo, que llevo tanto tiempo en el extranjero, siempre he encontrado el chorizismo de este país curioso. Pero uno se acostumbra a todo, y llegué a ver tipos como Gil y Gil, y de la Rosa con un cierto romanticismo. Y aún que tengo familiares que fueron estafados con pisos inexistentes en los años sesenta, todo parecía formar parte del folklore. Mostrar que uno era más vivo que el prójimo parecía ser "normal". Como dijo el teniente alcalde de urbanismo el otro día a los vecinos que temían que pagar 5 millones cada uno por el alcantarillado les arruinaría, "así es la vida".

Ahora ocurre que, otra vez más, Castelldefels esta en la vanguardia. No son solo los que están en plena vida que corren riesgo, pero también lo puedes perder todo una vez que estas muerto. Yo pensaba que había un limite a todo.

Como muchos, había escuchado hablar de la Fundación Can Ferret, unos terrenos al lado de Ca n'Aymerich que habían llegado a manos privadas. El caso es algo turbio, pero esto no es lo que importa aquí. Resulta que las últimas voluntades de Doña Teresa Ferret eran de preservar la finca para el uso y gozo de todo el pueblo, y expresamente excluía "cualquier tipo de especulación". Y sigue siendo un lugar agradable para comer al aire libre, pasear o tomar el sol.

Menospreciar las opiniones y los deseos de los que aún están en vida es una cosa, como digo parece formar parte del folklore, pero menospreciar el último deseo de un fallecido me parece de mal gusto y una falta de respecto, sino inmoral.

Claro, se dirá que la Fundación Teresa Ferret recibió su dinero, tu tienes algo que yo quiero y te lo compro, "así es la vida". Pero si no somos nada en la vida siempre tenemos la esperanza que algo mejor se producirá de nuestra corta estancia en este jardín. Muchas veces esta es la única esperanza que tenemos.

Es por esto que la idea de violar las últimas voluntades de un muerto es tan espantoso.

¡No se les roba a los muertos!

Luis Jorba

PD. Se me ha pedido hacer una corrección.

Simplifiqué cuando dije que la Fundación Teresa Ferret recibió su dinero. El asunto es mucho más turbio, digno de ser tratado por un Dashiell Hammett.

La Fundación Teresa Ferret nunca recibió dinero para la venta del terreno, porque no lo vendió. El Alcalde dio dinero al parraco, no a la Fundación. La Fundación tampoco se disolvió, simplemente el Parroco y el Alcalde pasaron olimpicamente de ella. El Alcalde registró luego el terreno como si fuera
propriedad del Ayuntamiento.

Espero que queda claro.
 


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