LA VERITAT
Gaceta neorenacentista de Castelldefels
fundada en 2001
Una subdivisión de amics21.com
9 de mayo de 2010
Nº 428
cómo encontrar nuestras oficinas
Acoso neoliberal a la cuna de la civilización europea: Carta de un lector griego
Reflexiones sobre los spreads y la "Gran Sintaxis de la Astronomía" de Claudio Ptolomeo
Spreads,
Hedge Funds, Swaps, IWF, EZB, Olli Rehn, Angela Merkel, Joseph Stiglitz
etc. etc. etc... ¡Tantos
nombres y tantas expresiones que de repente han entrado en nuestras vidas (gracias a
Dios hemos olvidado al Almunia, de lo contrario estaríamos completamente
desorientados)!
Intentemos
ordenar un poco las cosas:
En el año 1981 los griegos entramos ceremoniosamente en la entonces CEE (¿recuerdan que por aquel entonces CEE y OTAN pertenecían al mismo club?).
Enormes
cantidades de dinero fluyeron hacia Grecia. Una parte se la embolsó un puñado
de "los nuestros", y nacieron los nuevos capitalistas del PASOK; el
resto fue repartido entre el pueblo.
Empezamos
a reemplazar los Datsun por BMW's y Mercedes, el queso Feta por el queso Gouda,
la sopa de alubias por los espaguetis con langosta y el cotilleo por el "Life
Style".
¡Nos
convertimos en europeos!
La
expresión "esto son los Balcanes" perdió todo su sentido.
Después
nos dijeron que no éramos buenos europeos porque no utilizábamos el dinero
para comprar bienes de inversión, sino productos de consumo.
¡Qué
deberíamos tomarnos un ejemplo de los buenos alumnos Portugal, Irlanda y España!
Fue
cuando nos apretamos el cinturón por primera vez. Y compramos bienes de inversión
procedentes de la CEE. La gran juerga de los neocapitalistas del PASOK continuó
a destajo, con los Grandes Tiburones de aquella CEE como invitados.
Y
así llegamos a Maastricht. Para apretarnos aún más el cinturón en el nombre
del sacrosanto 3%.
Entretanto,
Irlanda se había convertido en el TIGRE, Portugal en el TIGRECITO y España en
el GIGANTE de Europa.
Y
la orgía de inversiones continuó (al menos en casa nuestra).
Luego cayó el muro, el Telón de Acero desapareció. ¡El acérrimo enemigo se esfumó y se acabó la Guerra Fría!
Y cuando China se sumó a la Organización Mundial del Comercio, todos nos hermanamos (léase globalizamos).
El
paraíso sobre la Tierra.
A
partir de aquel momento todos viviríamos maravillosamente.
Sólo
tuvimos que apretarnos un poco más el cinturón para poder acceder a la Zona
Euro.
Pero
el pueblo empezó a protestar (el muy idiota). El consumo le había abierto el
apetito, y todo el mundo quería más.
La
solución: créditos y tarjetas de crédito para todos. ¡La gran orgía de los
bancos (los nuestros encima eran compatriotas)!.
¡Los
amigos de la UE estaban entusiasmados con nosotros!
¡Seguid
así!
¡Vivan
los Juegos Olímpicos!
¡Viva
el Campeonato de Europa de Fútbol!
¡Viva
la exterminación de las organizaciones terroristas (a pesar de que una de ellas
ya no existía y todos los demás acusados fueron absueltos 6 años más tarde).
¡La
hasta entonces pobre Grecia se convirtió en un socio serio de la (entretanto
llamada) Unión Europea.
Esto
fue lo que creímos.
Y
de repente, la gran debacle CRISIS.
¿Pero
qué crisis?
"Crisis
de crédito", dicen unos.
"No
afectará a la economía real", dicen otros.
"Todo
introducido por la Meca del Capitalismo", dice un tercero.
La
culpa la tienen los GOLDEN BOYS, dicen todos.
¡A
nosotros no nos afectará, estamos blindados!, dice el nativo.
"¡Hermanos!
¡Tenemos que salvar a los bancos!", se oye por doquier (aunque ahora los
bancos se llamen "Instituciones de Crédito", como si de orfanatos se
tratara).
Y
como por arte de magia, billones fluyen a los bancos. ¡Están salvados, gracias
a Dios!
Pero
de repente descubren que nos han prestado demasiado dinero (para luego salvar a
los bancos), y nos cuentan milongas de que nuestro déficit estatal es demasiado
grande.
¿En
cuánto, exactamente?
Nadie
lo sabe...
Pero
lo que sabemos con certeza es que tendremos que apretarnos aún más el cinturón.
¡Y si no lo hacemos es porque no somos patriotas!
¿Lo
habéis oído, traidores de la patria?
Tenemos
que volver a salvar la patria -¡qué tantas veces salvamos sacándola de la
tumba!- pero luego nos cuentan que ya no somos griegos, y que no tenemos el
derecho a reivindicar ni un trocito de ella (la patria) para nosotros.
¡NO
SEÑOR!
Toda
la patria les pertenece, ellos saben muy bien lo que ella necesita.
¡Pero
justo entonces descubren que la culpa de todo la tienen los spreads!
No
es culpa de los bancos, ni de nuestros socios comunitarios o transatlánticos.
No señor: la culpa la tienen los spreads y los hedge funds y los
malvados tiburones financieros.
Por
esto ahora tenemos que encoger el cogote y callar.
Y
a este juego han invitado a los obreros alemanes, como si nosotros tuviésemos
algo para compararnos con ellos (aunque ahora los llamen "ocupados",
que suena mejor).
Y
mientras tanto, ¿qué hacen los alumnos ejemplares Irlanda, Portugal y España?
Pues
lo mismo que nosotros, pero todavía no se han convertido en dianas...
Poco
a poco, por favor hagan cola, y, al final, cuando todos estemos de rodillas, les
tocará el turno a los alemanes.
¿Y
qué hacen los nuevos miembros de la UE (Hungría, Letonia, Polonia etc.)? ¡Nadie
habla de ellos!
Primero,
porque no están en la Zona Euro y, segundo, porque los hemos salvado del
comunismo, y esto es más que elocuente. Ellos no tienen nada que decir.
De
modo que ahora los sabios se han sentado y hacen reuniones para encontrar una
solución.
Personalmente,
todo esto parece la "Gran
Sintaxis de la Astronomía" de Claudio Ptolomeo,
el cual había organizado el Universo entero con el planeta Tierra como Centro.
Fue
un sistema muy útil, hasta que con cada nueva observación la cosa se
complicaba. Hasta que transcurridos mil años Copérnico redescubrió a
Aristarco de Samos, afirmando que todo era más simple que esto: ¡qué
la Tierra simplemente no es el centro del Universo!
¿Acaso no está ocurriendo algo
similar con las teorías macroeconómicas?
Sólo
pregunto.
Tal
vez deberíamos releer los libros antiguos (no hace falta que lo sean demasiado)
para encontrar en ellos cosas como éstas:
Si
el beneficio está en el centro,
si
el capital se desmarca de la producción,
si
el mercado lo regula todo,
si
la producción se vuelve anárquica,
si
la explotación del hombre por el hombre sigue al alza...
...
a los obreros (u "ocupados", si la palabra "obrero" les
molesta) cada día les irá peor.
He
repetido varias veces la palabra "tal vez". Reflexionen un poco.
Saludos
cordiales
Makis Marketos, Argostoli, 18/3/2010
(Traducción
del alemán: Manuel Franquesa Voneschen)
Cuando la casa de los
poderosos se derrumba
muchos humildes mueren aplastados.
Los que no
comparten la fortuna de los poderosos
a menudo comparten sus desgracias. El
carro que se despeña
por el precipicio arrastra consigo los sudorosos
caballos.
De modo menos poético pero no menos elocuente, Noam Chomsky dice lo mismo (http://www.youtube.com/watch?v=UTbfUlGt2Sw):
Furia en el cinturón industrial
El 18 de febrero, Joe Stack, un ingeniero informático de 53 años de edad, se suicidó estrellando su pequeño avión contra un edificio en Austin, Texas. En su acción destruyó una oficina del Servicio de Recaudación Fiscal (IRS, por sus siglas en inglés), mató a una persona y lesionó a varias más.
Sack dejó un manifiesto contra el Gobierno en el que explicaba su decisión. La historia empieza cuando él era un adolescente que vivía en la penuria en Harrisburg, Pensilvania, cerca del corazón de lo que alguna vez fue un gran centro industrial.
Su vecina, una octogenaria que sobrevivía con alimento para gatos, era la “viuda de un obrero metalúrgico retirado. Su esposo había trabajado toda su vida en las fundidoras del centro de Pensilvania, confiado en las promesas de las grandes empresas y del sindicato de que, por sus 30 años de servicio, tendría una pensión y atención médica durante su retiro”.
“En vez de ello, fue uno de los miles que no recibieron nada porque la incompetente administración de las fundidoras y el sindicato corrupto (por no mencionar al Gobierno) irrumpieron en sus fondos de pensiones y robaron su retiro. Todo lo que ella tenía para vivir era la Seguridad Social ”.
Podía haber añadido que los muy ricos y sus aliados políticos siguen tratando de eliminar la Seguridad Social.
Stack decidió que no podía confiar en las grandes empresas y que emprendería su propio camino, todo para descubrir que tampoco podía confiar en un Gobierno al que no le interesaba la gente como él, sino sólo los ricos y privilegiados; ni en un sistema legal en el cual “hay dos interpretaciones de cada ley, una para los muy ricos y otra para todos nosotros”.
El Gobierno nos deja con “la broma que llamamos sistema de salud estadounidense, incluidas las compañías farmacéuticas y de seguros (que) están asesinando a decenas de miles de personas al año”, pues asignan la atención con base sobre todo en la riqueza, no en la necesidad.
Stack remonta el origen de estos males a un orden social en el cual “un puñado de rufianes y saqueadores pueden cometer atrocidades impensables… Y cuando es la hora de que su fuente de dinero fácil se agote bajo el peso de su codicia y su abrumadora estupidez, la fuerza de todo el Gobierno federal no encuentra ninguna dificultad para acudir en su ayuda en cuestión de días, si no de horas”.
El manifiesto de Stack termina con dos frases evocadoras: “El credo comunista: que cada uno dé según su capacidad, que cada uno reciba según su necesidad. El credo capitalista: que cada cual dé según su credulidad, que cada cual reciba según su codicia”.
Estudios estremecedores de las zonas industriales abandonadas de Estados Unidos revelan una indignación semejante entre las personas que han sido desplazadas a medida que los programas corporativo-estatales han cerrado plantas y destruido familias y comunidades.
Una aguda sensación de traición se percibe en la gente que creía haber cumplido su deber con la sociedad mediante un pacto moral con las empresas y el Gobierno, y que ha descubierto que fue mero instrumento del lucro y el poder.
Existen semejanzas asombrosas con China, la segunda economía más grande del mundo, investigadas por la experta de la Universidad de California (UCLA) Ching Kwan Lee.
Lee ha comparado la indignación y desesperación de la clase obrera en los desmantelados sectores industriales de EEUU con lo ocurrido en el centro industrial estatal socialista del noreste de China, ahora abandonado por el desarrollo de la zona de rápido crecimiento en el sudeste.
En ambas regiones, Lee encontró protestas laborales masivas, pero diferentes en carácter. En la zona industrial abandonada, los obreros expresan la misma sensación de traición que sus contrapartes en EEUU; en su caso, traición de los principios maoístas de solidaridad y entrega al desarrollo de la sociedad, que ellos consideraban un pacto social y que, fuera lo que fuese, es ahora un amargo fraude.
En todo el país, millones de trabajadores separados de sus unidades de trabajo “están invadidos por una profunda sensación de inseguridad” que engendra “furia y desesperación”, escribe Lee.
El trabajo de Lee y estudios de la zona industrial abandonada de EEUU dejan claro que no deberíamos subestimar la profundidad de la indignación moral que subyace en la amargura airada, a menudo autodestructiva, hacia el Gobierno y el poder empresarial.
En EEUU, el movimiento populista llamado Tea Party –y, más aun, los círculos más amplios a los que llega– refleja el espíritu de la desilusión. El extremismo antifiscal del Tea Party no es tan inmediatamente suicida como la protesta de Joe Stack, pero, en todo caso, es suicida.
California es un ejemplo dramático. El mayor sistema público de educación superior del mundo está siendo desmantelado.
El gobernador Arnold Schwarzenegger dice que tendrá que eliminar los programas estatales de salud y beneficencia a menos que el Gobierno federal aporte unos 7.000 millones de dólares. Otros gobernadores se le están uniendo.
Mientras tanto, un poderoso movimiento por los derechos de los estados está demandando que el Gobierno federal no se meta en nuestros asuntos, un buen ejemplo de lo que Orwell llamó “pensamiento doble”: la capacidad para tener en mente, y creerse, dos ideas contradictorias. Todo un lema de nuestros tiempos.
Alentar el sentimiento anti fiscal ha sido una característica de la propaganda empresarial. La gente debe ser adoctrinada para odiar y temer al Gobierno por una simple razón: de los sistemas de poder existentes, el Gobierno es el único que, en principio –y a veces de hecho–, responde al público y puede restringir las depredaciones del poder privado.
Sin embargo, esa propaganda antigubernamental debe ser matizada, ya que las empresas favorecen un Estado poderoso que trabaje para las instituciones multinacionales y financieras, e incluso las rescate cuando destruyen la economía. Pero, en un ejercicio brillante de pensamiento doble, la gente es instigada a odiar y temer al déficit público: de esa forma, las cohortes empresariales en Washington pueden acordar el recorte de beneficios y derechos como la Seguridad Social (pero no piden lo mismo con los rescates). Al mismo tiempo, los ciudadanos son aleccionados para no oponerse a lo que en gran medida está creando el déficit: el creciente presupuesto militar y el sistema privatizado de atención médica, absolutamente ineficiente.
Es fácil ridiculizar el modo en que Joe Stack y otros como él expresan sus inquietudes. Sería mucho más apropiado comprender qué radica tras sus percepciones y acciones en una época en que las personas están siendo movilizadas en formas que representan un gran peligro para ellas mismas y para otros.
Noam Chomsky
Fuente: Diario "Público" 9.5.2010
Moraleja:
El Neoliberalismo es como el Cid Campeador: incluso estando muerto gana batallas
ir súbito a la página principal de La Veritat
o, si no tiene prisa, dese primero una vueltecita por nuestra