
noticiero renacentista de Castelldefels
REFUNDADO EL 9 DE ABRIL DE 2003
Nº 7
(Época II)
TEORÍA
DEL BOICOT
CAPÍTULO VII
7.1 CARTA DE UNA LECTORA
"YO ABORREZCO CASTELLDEFELS"
¿Soy la única persona en esta “ciudad” que la aborrece? Nadie escribe nada sobre los problemas que nos afrontan cada día al vivir en esta ciudad. ¿Será que todos los ciudadan@s están encantad@s con los servicios que tenemos que aguantar por el crecimiento desenfrenado que ha padecido Castelldefels en los últimos veinte y pico de años?
Aborrezco... tener que esperar un año y medio para una visita con el ginecólogo porque sólo hay un CAP. Y a pesar de todo lo publicado sobre el caso, el segundo, que fue aprobado en abril del año pasado, aun no ha ni movido tierras, como he podido comprobar hace media hora cuando pasé por el terreno. En el CAP existente me han dicho: “Ya, eso va para largo...” Y además ¿habrá alguna verdad en el rumor de que lo quieren privatizar?
Aborrezco... recibir correos una vez cada tres semanas, y que al quejarme oír que la “ciudad” ha crecido tanto que es imposible proponer un servicio digno.
Aborrezco... tardar veinte minutos en conducir desde Bellamar a Vista Alegre por carreteras con baches y obras que dificultan un progreso normal pero que duran....meses.
Aborrezco... el hecho de que sólo hay un piscina pública para casi 60.000 habitantes, y que la que van a construir no va a medir los 25 metros que una piscina de competición debe tener.
Aborrezco... visitar una biblioteca pública que no tiene casi libros.
Aborrezco... tener que pagar el 90% de los servicios mínimos esperados en una urbanización de tantos años de existencia.
Aborrezco... enterarme de que Gavà tenga: dos CAPs y uno por abrir en la zona de la playa, un servicio de Correos que funciona, dos piscinas públicas y una nueva biblioteca a punto de inaugurarse, moderna (¡con libros y todo!).
Aborrezco... recibir folletos hablando de las maravillas que han hecho en Castelldefels en los últimos años y cómo hemos respetado a la famosa Agenda 21 en papel no reciclable.
No es momento de quejarse de “pequeñeces” en un mundo de injusticia y problemas, pero antes de las elecciones locales hay que decir lo que hay. Y lo que NO hay es una ciudad “sostenible” por mucho “MÉS” que parezca.
Sue
Vecina de Castelldefels
Estimado Señor Padilla,
Le quiero dar las gracias por el servicio de los nuevos autobuses de la línea CF1, [alias "El Ceferino" (Nuria Cornet dixit)]*, pero sugiero que lo reemplace por un helicóptero, ya que es imposible circular por nuestra "ciudad", con todas esas calles levantadas, algunas sin rastro de trabajadores en acción.
Le agradecería si pudiera usted reenviar el presente e-mail a la persona de su consistorio responsable de la organización de las obras urbanas en nuestra ciudad.
Atentamente, Sue
*) Nota de la redacción
7.2 LA DESOBEDIENCIA CIVIL
Por Henry David Thoreau
¿Está el ciudadano
obligado a entregarle su conciencia a quienes hacen las leyes? ¿Para qué
entonces los humanos tenemos una conciencia individual? Primero somos seres
humanos y luego seres subordinados a un sistema de leyes. No es deseable
cultivar respeto por la ley sin antes haber cultivado respeto por lo que es
correcto. La única obligación que tengo derecho de asumir es la de hacer en
todo momento lo que creo correcto.
Existen leyes injustas. ¿Nos contentaremos con obedecerlas? ¿Nos esforzaremos
en enmendarlas, obedeciéndolas mientras tanto? ¿O las transgredimos de una
vez? Si la ley te requiere para que seas agente de injusticia contra otro ser,
entonces rompe la ley. Sé un agente de resistencia para detener la máquina
(...) Bajo un Estado que encarcela injustamente, el lugar del hombre justo y la
mujer justa es también la cárcel. Hoy el único lugar que el gobierno ha
provisto para sus espíritus más libres está en sus prisiones, para
encerrarlos y separarlos del Estado, tal y como ellos mismos ya se han separado
de él por principios.
No pagar impuestos sería menos sangriento que pagarlos en tanto su pago
capacita al Estado para que derrame sangre de gente inocente. Si niego la
autoridad al Estado cuando me exige sus impuestos tomará y arrasará mi
propiedad, y nos acosará sin tregua a mí y a mis hijos. Es duro, pero me
cuesta menos el castigo que llegar a obedecer. Me sentiría de mucho menos
valor. El Estado no tiene mayor honestidad o juicio, sino fuerza bruta. Y yo no
nací para ser forzado. Respiraré a mi manera. Veamos quién es más fuerte.
Cuando el Estado me dice ¿la bolsa o la vida?, ¿por qué debo apresurarme a
pagar? Deseo simplemente negarle mi lealtad y vivir lejos de él. De hecho, le
declaro tranquilamente la guerra al Estado, a mi manera.
La autoridad del Estado debe tener el consentimiento de cada gobernado. No tiene
más derechos sobre mi persona y propiedad que los que yo le conceda. No habrá
una nación realmente libre hasta que el Estado reconozca al individuo como ente
superior del que deriva toda su autoridad, y le trate en consecuencia.
Entrevista
con Tawfiq Mathluti, creador de Mecca Cola
7.3 EL BOICOT EN ESTADO LÍQUIDO: MECCA-COLA
"Un boicot responsable necesita crear un producto alternativo"
EL MARKETING. "El mayor secreto de la marca de EE.UU. es que no tiene ninguno; es sólo marketing"
PRUEBA DEL SABOR. "Hicimos una prueba y nuestro sabor fue el preferido; Coca-Cola quedó última"
CARLA FIBLA -La Vanguarida 21/04/2003
Casablanca. Servicio especialMecca Cola es la bebida que desde finales del año pasado triunfa en Europa y en el mundo árabe. La semana pasada llegó al puerto de Casablanca un millón de botellas de 1,5 litros para presentar el producto en Marruecos, que servirá de plataforma de distribución en la zona, excepto el país de origen de su creador: Túnez. Tawfiq Mathluti es un opositor al régimen del veterano Ben Ali que veta esta cola por "europea y francesa".
Esquiva las comparaciones con Coca-Cola, el producto "sionista e imperialista", al que combate no por su sabor sino por su ideología. Según su creador, Mecca Cola sólo se parece a la gran marca norteamericana en el precio (0,8 euros en Marruecos) porque "tenemos la misma calidad". Hace dos siglos los ingleses –los primeros norteamericanos– mataron a 600.000 personas ("5 millones de personas hoy", apunta Mathluti) que pertenecían a la tribu Mecca. "Los mataron porque querían el lugar en el que vivían. Fue un genocidio", señala este periodista y empresario. Siguen vivos, son expertos en pescar ballenas, y tras conocer al jefe, Mathluti quiso rendirles un homenaje.
P: –¿Por qué ha creado Mecca Cola?
R: –Porque estoy involucrado en el boicot a productos norteamericanos y sionistas desde hace mucho tiempo, pero me da la sensación de que no es eficaz porque se centra únicamente en lo ideológico. Un boicot responsable necesita crear un producto alternativo para responder al consumo real de un producto determinado. Egipto es un buen ejemplo porque en los últimos meses se han cerrado muchos McDonald's y ha descendido el consumo de Coca-Cola, lo que ha provocado muchos despidos. Con productos como Mecca Cola, reemplazamos de forma rápida y fácil el producto anterior porque utilizamos la misma infraestructura. Podemos volver a contratar a esos trabajadores, e incluso crear más trabajo. Eso es un boicot activo y responsable.P: –Mecca Cola empezó su expansión desde Francia. ¿Ha sido su acogida en países árabes lo que ha disparado las ventas?
R: –Los resultados en Europa y el mundo árabe son excelentes. Esperábamos 1,5 millones de botellas para el lanzamiento de la bebida durante el primer año, pero a los tres meses ya hemos producido y distribuido 4,5 millones. Ahora tenemos pedidos por 14 millones. En dos años queremos estar en todos los países del mundo.P: –¿No temen parecerse a Coca-Cola o caer en el olvido en pocos años?
R: –No podemos parecernos porque no tenemos la misma mentalidad. Coca-Cola no tiene la mezquita de Jerusalén en su etiqueta, ni utiliza el color verde, no transmite un mensaje en sus etiquetas, sólo es el rojo y el blanco.P: –¿Y el genuino sabor?
R: –Mecca Cola es un poco más dulce, pero lo importante es que hicimos un test de sabor y el nuestro fue el más elegido. Coca-Cola quedó última. La gente no bebe Coca-Cola por su sabor, sino por la imagen. Es un reflejo automático después del lavado de cerebro social que durante años se ha proyectado sobre el consumidor, que responde a la inercia, no a la elección. Cuando empecé este proyecto sabía que la cola debía ser muy buena porque el compromiso ideológico es una parte, pero si el producto no es bueno la gente bebe una vez, quizás dos, pero no más.P: –¿Llegará Mecca Cola a Iraq?
R: –Cuando gobiernen los iraquíes, porque EE.UU. aún no ha entendido que Iraq no es Somalia ni Afganistán.P: –El 10% de los beneficios de Mecca Cola está destinado a los niños palestinos y otro 10% a obras sociales en el país donde se vende. ¿Y los niños de Iraq?
R: –Estamos estudiando que los países de la zona de Oriente Medio den su 10% de beneficio a la población iraquí.P: –¡No bebas lo idiota, bebe lo comprometido! ¿No es agresivo como eslogan?
R: –Han logrado que nos convirtamos en máquinas que consumimos sin conciencia. En la próxima botella pondremos: "No me agites, agita tu conciencia".P: –¿Algún ingrediente secreto en su cola?
R: –Nada. Vi la receta en Internet y la mejoramos. El mayor secreto de la marca estadounidense es que no tiene ninguno. Es la fuerza de la comunicación, en la actualidad es sólo marketing, imagen.
Un lector nos envía la primera obra para la nueva sección de LA VERITAT:
"THE CHAMBER OF HORRORS"
Hoy: ¿Qué está pasando en Estados Unidos de Anémica?
Por Edward W. Said
Hola Tutti,
En contra de lo que el Eje de los Simios nos quiere hacer creer, la "guerra"
contra Irak, y la opinión mundial, esta lejos ser terminada. Así que
continuamos con nuestra serie de escritos por personalidades literarias.
Hoy: Edward W. Said, intelectual estadounidense de origen palestino, profesor
de literatura inglesa y comparada en la Universidad de Columbia, Nueva York.
(Para los que se interesen en el tema de la agresión sobre el pueblo irakí
hay mucho más material en castellano en el Foro del Pla de Ponent:
http://www.amics21.com/pladeponent/foro.html)
Luis
Tachín- tachín (suenan las trompetas y sube el telón de plástico):
"¿Qué está pasando en Estados Unidos?
En un discurso pronunciado en el Senado el 19 de marzo, fecha en que se lanzó la guerra contra Irak, Robert Byrd, demócrata de Virginia Occidental y el orador más elocuente en esa cámara, preguntó: "¿qué está pasando en este país?, ¿en qué momento se tornó en una nación que ignora y reprende a
nuestros amigos?, ¿cuándo decidimos correr el riesgo de minar el orden internacional adoptando un enfoque doctrinario y radical y recurrimos a nuestra aterradora potencia militar? ¿Cómo es que abandonamos la diplomacia cuando el torbellino mundial clama por ella?"
Nadie se dignó a contestarle, los medios recogieron muy poco sus palabras, pero conforme la vasta maquinaria militar estadounidense implantada en Irak comienza a agitarse en otras direcciones en nombre del pueblo estadounidense, e su amor por la libertad y de sus tan arraigados valores, estas preguntas e dan un tinte urgente al fracaso, si no corrupción, de la democracia que estamos viviendo.
Examinemos primero en qué se enredó la política estadounidense en Medio riente desde que George W. Bush llegó al poder, hace casi tres años, después de una elección decidida, a fin de cuentas, por la Suprema Corte, no por el voto popular.
Incluso antes de las atrocidades del 11 de septiembre, el equipo de Bush le abía otorgado al gobierno de Ariel Sharon manos libres para colonizar las franjas de Gaza y Cisjordania, para matar, detener y expulsar personas a voluntad, demoler sus hogares, expropiar sus tierras, encarcelarlas mediante
toques de queda y cientos de retenes militares, haciendo que su vida se volviera imposible. Después del 11 de septiembre de 2001, Sharon enganchó su ahorro a "la guerra contra el terrorismo" e intensificó sus depredaciones unilaterales contra la indefensa población civil, que cumple ya 36 años de ocupación militar pese a decenas de resoluciones del Consejo de Seguridad de acciones Unidas en que se emplaza a Israel a retirarse o desistir de estos crímenes de guerra y estos abusos contra los derechos humanos. En junio asado Bush llamó a Sharon hombre de paz, y mantuvo fluyendo el subsidio de mil millones de dólares sin la más vaga idea de los riesgos que corría debido a la brutalidad israelí, ajena a toda ley.
El 7 de octubre de 2001, Bush lanzó su invasión a Afganistán, que inauguró con un bombardeo desde gran altura (cada vez una táctica militar "antiterrorista" que en sus efectos y estructura guarda una fuerte semejanza con el terrorismo más ordinario) y en diciembre instalaba en dicho país devastado un régimen clientelar sin poder efectivo alguno más allá de unas cuantas calles de Kabul. No hay a la fecha ningún esfuerzo significativo que impulse la reconstrucción por parte de Estados Unidos, pero sí un retorno notable de los talibanes y una pujante economía anclada en las drogas.
Desde el verano de 2002, el gobierno de Bush conduce una campaña en todos los frentes contra el despótico gobierno iraquí y, tras empujar al Consejo de Seguridad de Naciones Unidos para que lo respaldara, emprendió esta guerra junto con el Reino Unido contra Irak. Diría que a partir del pasado
noviembre desapareció el disenso en los medios importantes, empachados de ex generales y ex agentes de inteligencia, y rociados con expertos en seguridad y en terrorismo actual provenientes de los think tanks de la extrema derecha de Washington. Cualquiera que expresara sus críticas y se las arreglara para aparecer públicamente era etiquetado como antiestadounidense por académicos fracasados que han montado sitios en la red electrónica haciendo listas de los pensadores "enemigos" que no se alinearon. Los correos electrónicos de las pocas figuras públicas que luchaban por decir algo fueron saturados, hay amenazas contra su vida, sus ideas las tiran a la basura o se burlan de ellas los lectores de noticias, aquellos que se erigen en centinelas de la guerra de Estados Unidos, incrustados por todas partes.
Un avasallador torrente de materiales crudos y sofisticados que igualan la tiranía de Saddam Hussein no sólo con el mal, sino con todos los crímenes conocidos surge por todos lados: mucho de esto tal vez sea en parte actualmente correcto, pero elimina todo lo que podría mencionarse del papel
extraordinariamente importante que Estados Unidos y Europa jugaron en fomentar el ascenso de este hombre en abastecer sus ruinosas guerras y en mantener su poder. A principios de los años 80 visitó a Saddam ni más ni menos que un personaje tan egregio como Donald Rumsfeld para asegurarle la aprobación estadounidense a su catastrófica guerra contra Irán. Las varias corporaciones estadounidenses que abastecieron a Irak con material nuclear, químico y biológico para las armas por las que supuestamente fuimos a la guerra simplemente quedaron borradas de todo registro público.
Pero todo lo anterior y más fue oscurecido por gobierno y medios para fabricar los argumentos que justificaran la ulterior destrucción de Irak acaecida durante el último mes. La satanización del país y su vanidoso líder se redujeron a simulacro de una formidable y quasi metafísica amenaza que con unas fuerzas armadas desmoralizadas y básicamente inútiles -y esto es importante repetirlo- no significan amenaza alguna para nadie.
Lo formidable de Irak era su rica cultura, su compleja sociedad, su pueblo, que sufre de antaño: todo esto se tornó invisible, lo mejor era aplastar al país como si fuera la madriguera de ladrones y asesinos. Sin prueba alguna o con información fraudulenta, Saddam fue acusado de anidar armas de destrucción masiva que eran una amenaza directa contra Estados Unidos, situado a más de 11 mil kilómetros de distancia. Saddam era equiparado a todo Irak, un lugar desierto "por allá" (hasta la fecha la mayoría de los estadounidenses no tiene idea de dónde queda Irak, cuál es su historia y qué contiene además de Saddam), cuyo destino era servir de ejercicio al poder estadounidense, desatado ilegalmente, como manera de domar al mundo entero, al modo de un capitán Ahab, con el fin de remodelar la realidad e impartir democracia para todos.
En Estados Unidos las leyes patriótica y contra el terrorismo le han dado al gobierno un asidero inusual sobre la vida civil. La mayor parte de la población, desalentadoramente inamovible, se traga como un dato más las sandeces de que existen inminentes amenazas a la seguridad. En consecuencia, las detenciones preventivas, los espionajes telefónicos y el sentido amenazante que adquiere el espacio público altamente patrullado hacen que incluso la universidad se vuelva un lugar duro y frío para cualquiera que intente pensar y expresarse en forma independiente.
Apenas comienzan a traslucir las apabullantes consecuencias de la intervención estadounidense y británica en Irak, primero en la destrucción fríamente calculada de su infraestructura moderna, luego en el saqueo y el incendio de una de las civilizaciones más ricas del mundo y finalmente en el intento estadounidense, absolutamente cínico, de enrolar a una pandilla de "exiliados" variopintos, más las varias grandes corporaciones, en la supuesta reconstrucción del país y en la apropiación no sólo de su petróleo sino de su destino moderno. Ante las horribles escenas de saqueo e incendio, que a fin de cuentas son responsabilidad de la potencia de ocupación, Rumsfeld se las arregla para situarse más allá de incluso Hulagu. "La libertad es desordenada", dijo en una ocasión, y en otra llegó a decir que
"pasan cosas." No hay evidencia alguna de remordimiento o pena, por ningún lado.
El general Jay Garner, seleccionado minuciosamente para el trabajo, parece salido directamente de la serie de televisión Dallas. El exiliado preferido del Pentágono, Ahmad Chalabi, por ejemplo, ha confesado públicamente que planea firmar un tratado de paz con Israel, idea muy poco iraquí. A Bechtel ya le otorgaron un jugoso contrato. También esto se emprende en nombre del pueblo estadounidense. Todo el asunto rezuma tanto de lo que fuera la invasión israelí de Líbano, en 1982.
Lo anterior es casi un total fracaso de la democracia, la nuestra como estadounidenses, y la de Irak. Se supone que 70 por ciento del pueblo estadounidense está en favor de esto, pero nada es más manipulador y fraudulento que las encuestas de números al azar de estadounidenses a los que se pregunta si "respaldan a nuestro presidente y tropas en tiempos de guerra". Como dijera el senador Byrd en su discurso, "hay un penetrante sentido de prisa y riesgo, y muchas preguntas quedan sin respuesta... un hartazgo pesa sobre el Senado. Evadimos nuestro solemne deber de debatir el
único asunto que está en el pensamiento de todos los estadounidenses, aun cuando filas y filas de nuestros hijos e hijas cumplen lealmente su deber militar en Irak". ¿Quién va a hacer las preguntas ahora que nuestro muchacho granjero del Medio Oeste, el general Tommy Franks, se sienta triunfante con su equipo en una de las mesas de Saddam Hussein en el palacio de Bagdad?
Por cualquier lado que se le vea, estoy convencido de que esta guerra estuvo montada y no fue ni necesaria ni popular. Las instituciones de "investigación" de Washington, profundamente reaccionarias, que impulsaron políticamente a Wolfowitz, Perle, Abrams, Feith y el resto, proporcionan una atmósfera intelectual y moral muy poco saludable. Los documentos sobre políticas públicas circulan sin una revisión real entre colegas, y el gobierno estadounidense los adopta pues requiere lo que parece ser una justificación racional (incluso moral) para la dudosa y básicamente ilícita política de dominar el globo. Entonces se instala la doctrina de la prevención militar, algo que nunca votaron ni el pueblo de este país ni sus adormilados representantes. Cómo pueden oponerse los ciudadanos a las componendas que compañías como Halliburton, Boeing y Lockheed le ofrecen al gobierno. Y en cuanto a planear y programar un curso estratégico para el más dotado y consentido establecimiento militar en la historia, muy capaz de arrastrarnos a conflictos interminables, la tarea recae en los varios grupos ideológicos de presión. En líderes fundamentalistas cristianos como Franklin Graham, desatado con sus biblias contra los desposeídos iraquíes; en las adineradas fundaciones privadas y en grupos de cabildeo como el Comité de Asuntos Públicos Israelí Estadounidense (American-Israel Public Affairs Committee, AIPAC) junto con sus centros de investigación y sus think tanks asociados.
Lo que resulta monumentalmente criminal es que secuestraron palabras buenas y útiles como "democracia" y "libertad", y las retorcieron para servir de máscara al pillaje, el abuso de fuerza territorial y el ajuste de cuentas.
El programa estadounidense para el mundo árabe es el mismo que el de Israel.
Teóricamente, junto con Siria, Irak representa la única amenaza militar de largo plazo para Israel, y por tanto tiene que quedar fuera de combate por décadas.
Qué significa liberar y democratizar un país cuando nadie te pidió que lo hicieras, y cuando en el proceso lo ocupas militarmente y, al mismo tiempo, para tu miseria, no puedes ni preservar el orden y la ley. Esa mezcla de resentimiento y alivio que provocó en la mayoría de los iraquíes la cobarde
desaparición de Saddam contó con muy poco entendimiento y sensibilidad de Estados Unidos y los otros estados árabes, que se que se quedaron impávidos, peleando por minucias de procedimiento mientras Bagdad ardía.
Qué travestismo de planeación estratégica es eso de pensar que los "nativos" te darán la bienvenida después de bombardearlos y ponerlos en cuarentena durante 13 años. En verdad, cuán descabellada esa disposición de ánimo hacia la beneficencia estadounidense, con su puritanismo condescendiente de lo que es bueno y malo, que se ha infiltrado hasta los niveles más diminutos de los medios. Al mostrar el relato de una viuda de 70 años, habitante de Bagdad, que manejaba desde su casa un centro cultural -destrozado por los ataques estadounidenses-, ahí, junto a ella y su rabia el reportero del New York Times, Dexter Filkins, la castiga implícitamente por haber "llevado una vida confortable durante el gobierno de Saddam Hussein" y luego, con mojigatería, desaprueba su andanada verbal contra los estadounidenses diciendo: "esto lo dice una graduada de la Universidad de Londres".
Para añadirle a la fraudulencia de las armas que no estaban ahí, a los Estalingrados que no ocurrieron, a las formidables defensas de artillería que nunca dispararon, no me sorprendería que Saddam haya desaparecido repentinamente porque negoció con Moscú que lo dejaran salir con su familia
y su dinero a cambio del país. La guerra iba mal para Estados Unidos en el sur, y Bush no podía arriesgarse a más de lo mismo en Bagdad. La consejera de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Condoleezza Rice, apareció en Rusia el 7 de abril. Dos días después, el 9 de abril, cayó Bagdad. Saquen sus propias conclusiones, ¿pero acaso no es posible que como resultado de las discusiones con la Guardia Republicana, que menciona Donald Rumsfeld, Saddam se vendiera a cambio de abandonar todo a los estadounidenses y sus aliados británicos, que entonces proclamaron su brillante victoria?
Los estadounidenses fueron engañados, los iraquíes han sufrido lo indecible, y Bush se asume como equivalente moral de un sheriff vaquero que acabara de imponer su valía en un duelo victorioso contra el villano enemigo. En asuntos de la mayor gravedad para millones de personas, los principios
constitucionales fueron violados y al electorado se le miente hasta el límite. Somos nosotros quienes debemos recuperar nuestra democracia. Ya basta de humo y espejos y de estafadores de lengua sedosa.
© Edward W. Said
Traducción: Ramón Vera HerreraFin del horror
UN BOICOT BIEN HECHO NO DESTRUYE PUESTOS DE TRABAJO, SINO QUE LOS CREA MÁS CERQUITA DE CASA, COSA QUE ODIAN LOS FABRICANTES DE COCHES, CHUPÓPTEROS DE PEAJES VARIOS, ETC. ETC. ETC.