Lecturas verdes para la Semana Santa

LA VERITAT®

 

El Primer Informativo Tribal, Electrónico y Sobre Todo sin Anuncios de Castelldefels

Fundada en 2001

Nº 80

Jueves Santo del 2002


La tierra no es un regalo de nuestros padres,
sino un préstamo de nuestr@s hij@s
Proverbio de la Tribu de los Massai

Carta de un lector:
 
A nuestr@s lector@s con jardín y sin ansias de moverse durante la Semana Santa de 2002, LA VERITAT recomienda calurosamente la lectura de la siguiente carta de un lector:
"COMO TENER UN JARDÍN EN FLOR CON POCA AGUA            

        Sabemos que en los últimos años el problema de la falta de agua se está agravando, no solamente llueve menos, sino que cada vez consumimos más agua, y debido a la contaminación, los procesos de depuración necesarios para que el agua que sale de nuestros grifos sea potable, son cada día más complejos. Sin embargo,  cada vez somos más exigentes y queremos disfrutar de más parques y de jardines en nuestras casas. ¿Quiere esto decir que tendremos en el futuro que renunciar a ellos por falta de agua? De ninguna manera, es posible incluso todo lo contrario, sembraremos más, tendremos más árboles y verdor para compensar nuestras grises ciudades. ¿Cómo hacerlo cuando disponemos de poca agua?
         La mayor parte del agua que se usa en los jardines urbanos se malgasta como consecuencia de la falta de adecuación de las plantas a  nuestro clima seco mediterráneo y a nuestros entornos urbanos.  La siembra de plantas y árboles autóctonos igual de atractivos,  hacen  posible no sólo ahorrar más de la mitad de este agua, si no también, mantener más sanas las plantas y  el suelo, así como preservar nuestra  rica flora mediterránea.

En uno de los rincones más hermosos del Mediterráneo,  en la isla de Mallorca, el jardín de Heidi Gildemeister rebosa vida. http://www.mediterraneangardensociety.org/people/hgildeme.html. Años de experiencia y un especial amor por la Naturaleza han convertido ese saber estar y aprovechar el clima y agua mediterráneos en una magnífica publicación, Jardinería Mediterránea, de la que se pueden s extraer algunos consejos:
        
  

Belleza a medida 
         

Las plantas que prosperan de forma natural en zonas secas y cálidas como las regiones mediterráneas tienen sus estrategias para sobrevivir a la sequía: raíces largas para absorber el agua en profundidad, hojas pequeñas,  de superficie dura, cubiertas por capas de cera o por fieltros pilosos u hojas en forma de cojín, son todas estrategias para reducir la transpiración, reflejar los rayos solares y reservar el agua en sus estructuras. Todas estas características son fácilmente identificables en plantas familiares para nosotros como la lavanda, la mata, el madroño, la murta,  las jaras,  el tomillo, el laurel, el olivo, el pino o el palmito entre muchas otras. La utilización de plantas autóctonas o bien adaptadas  a nuestro tipo de clima,  no sólo ahorra agua, sino también, e igualmente importante, reduce en gran medida la utilización frecuente de fertilizantes y plaguicidas químicos,  necesarios para mantener sanas las plantas foráneas, mal adaptadas al medio. Los plaguicidas domésticos son  tan tóxicos como los utilizados en la agricultura, contaminan el agua del subsuelo, envenenan a animales y organismos beneficiosos y se acumulan,  a través de  la cadena alimentaria,  en  los animales y las  personas,  produciendo efectos tóxicos.
De cualquier manera, hay que recordar, que en la mayoría de los casos,  existen alternativas naturales y  eficaces  a fertilizantes y plaguicidas sintéticos.     
         

Jardín  bonito  no es siempre  igual a césped          

Un césped requiere en la mayor parte de los casos de un mantenimiento no natural, con un elevado impacto ambiental,   muchos cuidados,  fertilizantes,  plaguicidas  y agua abundante, por lo que en nuestro ambiente mediterráneo son  más adecuadas, y no por ello menos bellas alternativas,  las extensiones de aromáticas: lavandas, tomillo, y romero;  tapices de alcaparra, fresón o cualquier tipo de planta  suculenta. En cualquier caso, si disponemos de alguna zona de césped,  conviene recordar  que  mantenerlo a una mayor altura facilita la generación de raíces más largas y sanas, sombrea de forma natural la tierra y ello permite retener la humedad del suelo más tiempo. Una buena costumbre es dejar la  hierba cortada encima del césped  durante los períodos secos, ésta  retendrá  la humedad  del suelo  y  se convertirá en rico abono  natural.
Otra alternativa, característica de nuestro ambiente mediterráneo, son los patios,  con sus macetas en muros y ventanas y sus árboles en flor,  con su perfume de jazmín o madreselva,  que invitan a las tertulias al fresco. Enredaderas como la glicina , la pasiflora o la bignonia visten las paredes con sus flores exóticas, aprovechando al máximo el espacio.
         

La logística  en  nuestro jardín          

Es importante agrupar las plantas por su necesidad de agua,  cerca de un grifo crecen las plantas que tienen mucha sed como las hidrangeas, el hibiscus o las cannas. A continuación agrupamos las plantas que en verano requieren un riego semanal, como  la rosa,  y la fatsia; a más distancia se sitúan aquellas que se defienden por sí mismas  como el tomillo, las adelfas, la retama, el laurel o el algarrobo y por supuesto los bulbos, como el ciclamen, el gladiolo y los narcisos, que  en verano prefieren una tierra seca para poder madurar y preparar su próxima floración. De esta manera evitamos desperdiciar agua con plantas que bien adaptadas a la sequía,  prefieren arreglárselas por sí mismas.
           

Regar no significa inundar            

Si se utilizan aspersores para regar,  hay que procurar hacerlo a primera hora de la mañana para evitar la enorme pérdida de agua que se produce por evaporación durante el día, cuando el sol más calienta. Además, durante estas primeras horas matinales, se pueden aprovechar  todavía las tarifas eléctricas  nocturnas, mucho más económicas. Conviene  considerar también la posibilidad de utilizar otras técnicas, como el riego gota a gota, mucho más efectivas,  que  ahorran gran cantidad de agua y pueden utilizarse en  cualquier tipo de jardín.
         

¡ Qué no se  escape ni  gota !          

Una práctica importante en nuestro balcón o jardín es  conservar la humedad  en el interior de la tierra para  evitar la evaporación y que las reservas de agua estén el máximo tiempo al  abasto de las raíces,  para ello nada mejor que cubrir  totalmente la tierra con un acolchado de materia vegetal -mantillo- que además,  al descomponerse,  se transformará en tierra fértil.
Si disponemos del espacio,  añadir la presencia  de un almendro, un árbol de Judas o una mimosa, nos proporcionará  una zona protegida del  viento, de la pérdida de humedad y del  efecto de arrastre de la fuerte lluvia durante una tormenta de verano, bajo cuya protección  prosperará sin especiales cuidados, la vinca por ejemplo, de espeso follaje verde oscuro y pequeñas flores azul pálido. El otoño y  el principio del invierno nos traen las lluvias para nuestros jardines, aprovechemos ésta al máximo sembrando en otoño. Las plantas se establecerán durante el invierno, su época de crecimiento,  acumulando sus reservas para el verano cálido y seco, cuando muchas plantas parecen dormir hasta que el otoño las resucita, como si fuera una segunda primavera. Sin embargo,  el aspecto más importante para  conseguir ahorrar agua en nuestro jardín es conocerlo muy íntimamente, observarlo con detenimiento,   para darnos cuenta  de cuales son las plantas que toleran mejor el  sol fuerte de Agosto, o donde el agua arrastra la tierra y hace más daño en un día de tormenta de verano, observando al día siguiente en que lugares se filtra  el agua y se mantiene en el subsuelo durante más tiempo. Dedicar tiempo a nuestro jardín o a nuestras plantas,  es sin duda la mejor garantía para disfrutar,  en nuestra propia casa, del bello espectáculo de vida y color que la naturaleza nos brinda."


         Y si algún día faltara agua, no duden en comprar un ticket para beber en el lago tropical de Ca n'Aymerich...