Ensayos de LA VERITAT
Nº 2:
ENTRE DOS AGUAS
Hace poco, en La Gomera, una anciana me contaba que su abuelo siempre pregonaba que los pozos negros de los habitantes de la isla eran muy importantes para mantener la humedad del subsuelo de esta isla relativamente seca (recordamos que desde hace unos 8 años en el archipiélago la temporada de lluvias prácticamente ha dejado de existir, al igual que en la península: en todo el invierno apenas han caído cuatro gotas...).
La situación es especialmente dramática en Gran Canaria, donde la desforestación y el hormigón han acabado prácticamente con las lluvias...
Esta simpática y amable canaria hizo que despertara en mí un tema que hace tiempo que me viene preocupando desde el punto de vista ecológico:
¿De dónde viene la enorme frondosidad de las zonas altas de los barrios de Castelldefels Bellamar, Montemar y Poal?
Siempre pensé que esto tenía algo que ver con las enormes cantidades de agua que consumimos, pero que se quedan íntegramente en nuestros montes, ya que la mayoría de nuestras fosas son asépticas, es decir, su contenido es lentamente absorbido por el subsuelo. Obviamente, la citada fertilidad de nuestros montes también podría ser consecuencia de algún río subterráneo procedente del macizo del Garraf. Sin embargo, lo curioso es que en el límite entre nuestras zonas urbanizadas y el parque del Garraf el cambio de la flora es impresionante: a unos pocos metros del limite municipal nos encontramos con la típica garriga del Garraf, con pocos pinos más bien pequeños y el típico paisaje con matorrales bajos, indicio claro de que nos encontramos en una zona de secano.
Una vez constatado este hecho, yo me pregunto: ¿Qué ocurrirá con este microclima "subtropical" de las citadas zonas cuando dejemos de verter nuestras aguas residuales en las entrañas de nuestros montes?
¿Hay estudios al respecto? ¿Y hay estudios que demuestran que las fosas bien concebidas, correctamente alimentadas (¡nada de productos químicos, que matan a los microorganismos aerobios o consumidores de oxígeno, que descomponen sus excremencias humanas de forma absolutamente no patológica!), y bien mantenidas, sean un peligro para el medio ambiente. No olvidemos que en los años cincuenta, los payeses venían por aquí a comprarnos el contenido de nuestras fosas para abonar lo que fue una de las mejores tierras de Catalunya: los huertos del Delta, ahora convertido en el "patio trasero" de la metrópolis Barcelona. ¿Hay algún estudio sobre la capacidad de una geología calcárea (Garraf) de "purificar" las aguas procedentes de las fosas asépticas? Siempre me han dicho que la cal es un potente antiséptico...
Y por último: ¿Acaso las cumbres sobre el medio ambiente y numerosos gobiernos de la UE no pregonan que hay que intentar a toda costa descentralizar los problemas, en lugar de juntar enormes cantidades de aguas negras en tuberías que no van a ningún lado? Recordemos que hasta la fecha no existe ninguna planta capaz de depurarlas todas.
Otro dato preocupante: las redes de alcantarillado tienen pérdidas por todas partes, de modo que enormes cantidades de aguas negras incontroladas terminan filtrándose en las aguas freáticas de nuestro ya castigado Mare Nostrum.
En los barrios de Castelldefels Bellamar, Montemar y Poal hay infinidad de propietarios que no tienen problemas con un sistema descentralizado que lleva funcionando durante muchos años.
Y mi última pregunta es: ¿Porqué cambiar algo que puede funcionar de maravilla?
Antes de terminar, permítanme añadir a estas dudas que me invaden dos pequeños anexos: un PS y un NB.
PS. La experiencia me ha mostrado, que lo que más destruye el correcto funcionamiento de nuestras clásicas fosas asépticas son las lavadoras: el jabón vertido a la fosa se convierte en algo parecido al sebo de cerdo y termina taponando las grietas rocosas calcáreas, que van filtrando poco a poco nuestras "aguas sucias". Consecuencia: la fosa rebosa. Bonillaaaaaaaaaaa!!!
Una solución es verter la lavadora en un pequeño cañaveral en un rincón del jardín, ya que la caña es una planta muy resistente a los fosfatos, capaz de purificar las aguas sucias. Obviamente, el uso de la lejía y de los suavizantes debe ser absolutamente minimizado o, mejor aún, suprimido..
NB. Para hacernos una idea de la cantidad de agua que hoy se queda en casa, volvamos a las matemáticas de quinto de primaria:
Número de habitantes en Bellamar, Montemar, Poal, Botigues de Sitges : aprox. 7000 (incluyendo los no censados)
Consumo de agua: 200 litros por día y habitante.
Solución del problema: 511 millones de litros de agua anuales que humedecen nuestros montes.
Y para terminar definitivamente, deseo añadir que soy plenamente consciente de que muchas partes de Castelldefels necesitan urgentemente un sistema de eliminación de las aguas fecales y que nuestras inquietudes no vienen del bolsillo, sino de la cabeza.
Manel Franquesa, Bellamar (Castelldefels)