Noam Chomsky, en una entrevista con Matthew Tempest sobre el movimiento contra la guerra (4 de febrero de 2003)

Las manifestaciones para la paz son otro indicador de un fenómeno remarcable. En todo el mundo y en EE.UU. hay una enorme oposición contra esta guerra, sin precedentes en la historia europea o estadounidense, tanto con respecto a su tamaño como al sector de la población.

Nunca se ha visto una oposición tan masiva contra una guerra antes de que ésta tuviera lugar. Y cuanto más te acercas a la región, tanto más esta oposición parece crecer. En Turquía, las encuestas hablan de cerca de un 90 % de oposición, en Europa es bastante substancial y en EE.UU., las encuestas dan lugar a malentendidos porque no se ha tenido en cuenta un factor que diferencia EE.UU. del resto del mundo. Es el único país en el que Saddam Hussein no sólo es despreciado y aborrecido sino también temido. Según las encuestas de septiembre, un 60-70% de la población cree que Saddam Hussein está amenazando directamente su supervivencia.

No hay ninguna razón objetiva por la cual los EE.UU. deberían temer más a Saddam que por ejemplo a los kuwatíes, pero especialmente después de septiembre la población ha sido bombardeada con propaganda, inculcando a la gente de Saddam no sólo es un personaje terrible que vendrá a por nosotros mañana si no lo paramos hoy. Y esto llega a la gente. De modo que si quiere entender la actual oposición a la guerra en EE.UU. deberá tener en cuenta este factor completamente irracional creado por la propaganda. Pienso que lo mismo ocurre en todos los lugares.

Lo que la prensa no dice es que no existe ningún precedente de este tipo de oposición pública a la guerra. Y se extiende mucho más allá, no siendo sólo una oposición a la guerra, sino una falta de confianza en los líderes. Analicemos un estudio publicado hace un par de días por el Foro Económico, en el que se reflejaba la confianza en nuestros líderes. Pues los que sacaron la peor nota fueron los líderes estadounidenses. Un mero 25 % de la población tiene confianza en ellos y creo que esto es debido a la desconfianza al aventurismo, la violencia y las amenazas que emanan de las acciones y planes de la actual administración.

Incluso en los EE.UU. hay una creciente oposición a la guerra y una decreciente confianza en los líderes de la misma. Esto se ha ido desarrollando durante algún tiempo, pero ahora ha alcanzado un estado inusual que nunca había ocurrido antes, como demuestran las manifestaciones del pasado fin de semana . Si lo compara con la guerra de Vietnam, la situación de la guerra contra Irak es aproximadamente como la de 1961, poco antes de que se desencadenara la guerra abierta en 1962, con los bombardeos de EE.UU. sobre Vietnam del Sur, la guerra química, el internamiento de millones de personas en campos de concentración etc., pero sin que apenas nadie protestara. De hecho, las protestas fueron tan mínimas que apenas alguien las recuerda.

Las protestas en EE.UU. y Europa no comenzaron a desarrollarse hasta varios años más tarde, cuando vastas regiones de Vietnam fueron bombardeadas intensivamente por los B-52 y habían cientos de miles de tropas y cientos de miles de personas habían perdido la vida (...)

(...) Cuando una nueva administración asume el gobierno, la primera cosa que hace es activar los servicios de inteligencia mundiales "¿Cuál es el estado del mundo?". Son acciones secretas, que son desclasificadas 30 o 40 años más tarde. Con la primera administración Bush en 1989, una buena parte de los informes secretos fueron sellados, informes que hubieran revelado lo que iba a ocurrir en los subsiguientes 10 años.

Estos informes bloqueados describían acciones militares contra enemigos mucho más débiles, reconociendo que serían los únicos contra los cuales estaríamos dispuestos a enfrentarnos. En estas confrontaciones con enemigos mucho más débiles, los EE.UU. debían vencer "con decisión y rapidez", de lo contrario el apoyo popular erosionaría.

No era como en 1960, cuando el gobierno podía permitirse una vasta y brutal guerra durante años y años sin protestas. Eso se acabó. Ahora hay que ganar. Tienen que aterrorizar a la población para que ésta sienta que algo enorme amenaza su existencia y conseguir una victoria milagrosa, decisiva y rápida victoria contra ese enorme "enemigo" antes de ir a por la siguiente.

No olvide que la mayoría de la gente, que actualmente está haciendo el "show" en Washington, son "Reaganistas" reciclados, esencialmente recreando el guión de los años 80. Y en años 80 imponían programas de política interior bastante peligrosos e impopulares para la ciudadanía en general. Y aplicaron estos "programas" manteniendo a la población en un estado de pánico.

Un año fue la base aérea en la Isla de Grenada, que los rusos iban a utilizar para bombardear a los EE.UU. Suena ridículo, pero esta propaganda de la mentira funcionó.

Nicaragua estaba a "dos días de marcha de Texas", para adaptar a Texas la famosa frase de Hitler. Otra vez, uno podía pensar que la gente se desternillaría de risa. Pero no fue así. Lo repetían incesantemente para inculcarnos miedo: "Nicaragua nos va a ocupar durante su conquista del hemisferio". A causa de la amenaza de la seguridad nacional a causa de Nicaragua se creó un comité de emergencia nacional. Pistoleros de Libia o "narcoterroristas hispanos" paseaban por las calles de Washington para asesinar a nuestro líder. Una conjura seguía a otra para mantener a la población en un estado de constante miedo, mientras ellos hacían sus guerras más terroristas.

Esta misma gente, que en 1981 le declaró la guerra al terrorismo, sería el núcleo duro de la política exterior de EE.UU. principalmente centrada en América Central, donde harían su guerra terrorista, asesinando a 200.000 personas y devastando cuatro países.

Desde 1990, cuando EE.UU. volvió a tenerlos por la rienda, estos países han seguido empobreciéndose profundamente. Ahora hacen los mismo con los mismos motivos –aprobando programas de política interior contra una fuerte oposición de la gente que sufre las consecuencias.

Pero el actual aventurismo internacional, inventando conjuras de enemigos que nos van a destruir, ya nos es muy familiar. No lo inventaron ellos, otros hicieron lo mismo en la historia. Se han convertido en maestros de este arte y ahora vuelven a las andadas.

No quisiera sugerir que no tienen motivos para conquistar Irak. Claro que los
tienen –largamente conocidos por todo el mundo. Con el control de Irak, los EE.UU. están en una posición muy potente para extender su dominio sobre las mayores reservas de energía del mundo. Y esto no es moco de pavo.

Observe como el asunto se ha ido desarrollando. ¿Porqué la cuenta atrás comenzó en septiembre? ¿Qué ocurrió en septiembre? Pues bien: fue cuando comenzó la campaña para el congreso y estaba claro que los Republicanos no iban a ganar si permitían que los programas sociales y económicos (de la oposición) tendrían éxito. Los Republicanos habrían sido aplastados. Tenían que hacer exactamente lo que hicieron en los años 80: reemplazar estos programas por programas de seguridad y en el caso de un ataque a la seguridad nacional, la gente acostumbra a arropar al presidente –una figura fuerte que nos protegerá de estos horribles peligros.

El siguiente paso más probable [después de la guerra contra Irak] será Irán y posiblemente Siria. Corea del Norte es harina de otro costal, que está mostrando al mundo con gran claridad que para frenar la agresión de los EE.UU. es mejor tener armas de destrucción masiva (ADM) o un poder de amenaza terrorista creíble. No hay otro camino para pararle los pies a los EE.UU., no con armas convencionales. Es una lección terrible, pero es exactamente la lección que están enseñándonos.

Durante años, los expertos más prominentes han repetido incesantemente que con sus aventuras, los EE.UU. están fomentando la proliferación armamentística, ya que los países amenazados no tienen otro remedio de protegerse con armas de destrucción masiva o con acciones terroristas. Entre ellos se encuentra Kenneth Waltz. Pero hace años, antes de la administración Bush, los comentadores de la prestigiosa revista "Foreign Affairs" (asuntos exteriores), entre ellos Samuel Huntington, están repitiendo sin cesar que los EE.UU. están yendo por un camino peligroso. Estaba escribiendo sobre la administración Clinton, pero afirmando que los EE.UU. están siendo considerados como una nación villana y que su supervivencia está en peligro. De hecho, uno de los puntos clave de la actual oposición a la guerra sin precedentes es la velocidad con la que está creciendo a través de todo el espectro político. Por ejemplo, los dos diarios de política exterior más prestigiosos, "Foreign Affairs" y "Foreign Policy" (política exterior), acaban de publicar sendos artículos muy críticos, redactados por eminentes autores que se oponen esta guerra.

La "American Academy of Arts and Sciences" raramente se expresa sobre este tipo de temas controvertidos, pero acaba de publicar un largo artículo sobre este tema, describiendo de la manera más amable posible la actual situación de la administración Bush, para seguidamente ir desmantelándola paso a paso hasta llegar a una base extremadamente frágil –mucho más frágil que uno podría esperar- pero absolutamente verosímil.

Existe un montón de miedo y preocupación por este "aventurismo", que un analista llamó "las más estúpidas fantasías soñadas sentado en una poltrona ["sillier armchair fantasies"]. A mí me preocupa más "¿Qué va a ocurrir con la población civil de Irak?" y "¿Qué va a ocurrir con toda la región?" o "¿Qué va a ser de nosotros?"

Matthew Tempest se pregunta. "¿Seguirá la propaganda si en Irak no se instaura la democracia después de su "liberación"?"

Tiene usted razón de llamarlo propaganda. Si es una declaración de guerra ¿por qué no lo dicen claramente? ¿Para qué sirven los inspectores de las Naciones Unidas? De acuerdo con esta propaganda, todo lo que decimos en público es una farsa –las armas de destrucción masiva nos importan un rábano, el desarme nos trae sin cuidado, tenemos otro objetivo en mente, que no pensamos contarles, pero que consiste en implantar la democracia mediante una guerra*. Si esto es el objetivo, dejemos de mentir, paremos esta farsa con los inspectores de la ONU y todo lo demás y digamos simplemente que queremos traer la democracia a los pueblos oprimidos por gobiernos miserables. En realidad, esto sería una cruzada tradicional, detrás de la que se esconden los horrores de las guerras coloniales y sus equivalentes modernos. Al fin y al cabo tenemos un largo y abultado historial sobre estos temas. No es nada nuevo en la historia.

En este caso particular, uno puede predecir lo que ocurrirá una vez la guerra haya comenzado. En el peor de los casos, ocurrirá lo que los servicios secretos predicen: un incremento del terror como revancha, y para el pueblo de Irak, que viven al borde de la supervivencia, esta guerra podría ser una catástrofe humanitaria, tal y como advierten las organizaciones de las Naciones Unidas pertinentes.

Por el otro lado, podría ocurrir lo que los halcones en Washington esperan: una victoria rápida, una lucha que no merece comentarios, imposición de un nuevo régimen con un rostro democrático, enormes bases militares estadounidenses en el país y el control de las reservas de petróleo.

Las probabilidades de implantar algo que podría parecerse a una auténtica democracia son ínfimas. Existen graves problemas, de lo contrario Bush Padre no se hubiese opuesto a apoyar las rebeliones en Irak que podrían haber derrocado a Saddam Hussein. Después de todo, los EE.UU. podrían haberse liberado de Saddam Hussein si no le hubieran autorizado a aplastar la rebelión contra él.

Un gran problema es que aproximadamente un 60% de la población es Chiíta. Bajo cualquier forma de democracia, los Chiítas tendrían algo que decir o incluso tendrían la mayoría, lo que les permitiría gobernar. Los Chiítas no están exactamente a favor de Irán, pero una mayoría Chiíta se uniría al resto de la región para mejorar las relaciones con Irán, reduciendo de esta manera los niveles de tensión de la región. Los países árabes ya han intentado ir en esta dirección y una mayoría Chiíta en Irak haría lo mismo. Y eso es exactamente los que los EE.UU. quieren. Irán es el siguiente objetivo, que quiere mejorar las relaciones. Si la mayoría Chíita de Irak por primera vez tuviera voz en el gobierno, la minoría Curda exigiría algo similar. Los kurdos tienen derecho a la autonomía de las regiones del norte. Pero Turquía no va a tolerar algo así. Turquía ya tiene miles de tropas estacionadas en el norte de Irak para evitar un Kurdistán autonómico. Si hay un avance hacia Kirkuk, que los kurdos consideran como su capital, con toda seguridad los EE.UU. apoyarán a Turquía, en la misma medida que lo hicieron cuando los turcos cometieron sus masivas atrocidades contra el pueblo Kurdo en las regiones del Sur Oeste.

Lo que habrá es una dictadura militar con una fachada democrática o un parlamento elegido, mientras los militares gobiernan detrás del telón. --¡no sería la primera vez!—

o dándole el poder a la minoría Sunnita, que ha gobernado en el pasado.
Nadie puede predecir nada. Nadie sabe lo que ocurrirá cuando se lanza una guerra. No la CIA, ni Rumsfeld ni nadie puede. Todo es posible. Es por eso que la gente con cordura desaconseja la utilización de la fuerza hasta que no hayan motivos contundentes. Los riesgos son demasiado grandes. Parece increíble que ni Bush ni Blair hagan referencia a ello durante su llamamiento a la guerra. ¿Acaso han ido al Consejo de Seguridad para pedir una resolución para implantar la democracia en Iraq?

¡Claro que no! Saben perfectamente que se burlarían de ellos...

En noviembre, Bush y su administración decían abiertamente que la ONU sería "relevante", siempre y cuando la ONU le diera un cheque en blanco para utilizar la fuerza... Y si la ONU no nos da esta autorización, no es igual. ¡Más claro que el agua!

Nos dicen que tenemos el derecho de hacer lo que nos venga en gana. Podéis ir con nosotros. Vuestra autorización es irrelevante. No podíamos haberle dicho al mundo con más claridad que nosotros hacemos lo que queremos. Este es el motivo principal por el cual los líderes norteamericanos han recibido la peor nota en la encuestas realizada durante el Foro Económico Mundial.

Otros países apoyarán esta guerra de los EE.UU. – pero sin el miedo de éstos.

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*) Nota del traductor: Es como si los EE.UU. nos hubieran liberado del dictador Franco bombardeando España, matando a otro millón de gentes