LA VERITAT

Mahatma Brandy (1995 - 2007)
Mahatma Brandy in Memoriam
En la madrugada del 6 de diciembre murió nuestro noble y fiel amigo (y secretario cuadrúpedo de la redacción de LA VERITAT desde su fundación en 2001). El 10 de diciembre, Mahatma Brandy nos envió el siguiente e-mail desde las eternas praderas de Manitú:
"Gracias a todas y todos por haberme arropado con tanto amor durante mi viaje a las eternas praderas de Manitú y gracias también por haber aguantado una vez más al Manel, que como sabéis a veces tiene malas pulgas, cuando yo sólo tenía de las buenas, pero en cantidades industriales.

Pero vuestra presencia me hizo sentirme como si no hubiera pasado nada especial. ¡Todo el Bar Itinerante de Bellamar y tantos niños y jóvenes reunidos delante de mi bonita caseta de madera, por la que nunca tuve que pagar hipoteca! Ya véis lo bien que dormí esta noche rodeado de mis amigas y amigos y un buen fuego, que a mí siempre me gustó mucho, sobre todo cuando se freían butifarras...

También daros las gracias por haberme devuelto a la Madre Tierra con tanto amor y trabajo. Tengo un lugar precioso, y por la mañana temprano un rayo de sol me recuerda que sigo vivo en vuestras memorias.




Mi querido Mahatma Brandy
Mira la hermosa carta que me ha enviado nuestro viejo amigo Urko:
----- Original Message -----
From: URKO
To: MANEL
Sent: Sunday, December 23, 2007 7:26 PM
Subject: COPA DE CAVA CON BRANDY
Apreciado senyor Flan de Prèssec,
esta tarde he acudido a su hospitalaria casa con botella de cava. Atendiendo a que ustez no se encontraba, he decidido tomar, mayormente, una copa de cava con el señor Mahatma Brandy al lado de su noble tumba.
Of course, mi copa y su plato hondo, donde he vertido generosa cantidad de cava, conocedor de su aprecio por tan deseoso y petillant regalo de los dioses. Créame, porque así ha sido.
Hemos estado hablando.
Me ha dicho varias cosas.
Primera, que le encanta el señor Frodo. Me ha dicho que las casualidades no existen y que sabía que te harías con el mejor. Me manda, para ti y para el señor Frodo, sus mejores deseos y su absoluta aprobación.
Segunda; me dice que no te agobies con tus PÍRATE UN RATO y NO ME MIRES. Dice que era parte de la performance. Me ha dicho que él jugaba a ese juego como jugabas tú. Que jamás habría encontrado mejor hogar y que, por tanto, nunca te habría dejado.
Sí es cierto que me ha dicho que en el Macario hay "elementos" (sic) que le daban grima, pero que, aún asín, le encantaba ir contigo. Que era parte de su vida. Por lo que he entendido, señó Mané, todo lo que hacías le gustaba.
Sí es cierto que me ha comentado algo de la playa. Me ha dicho que no te estés agobiando por no haberle bajado más a la playa. ¿Sabes qué me ha dicho? Pues sí, que le gustaba la playa, pero que le gustaba más tu rollo. Que, a veces, iba a la playa porque creía que a ti te gustaba que a él le gustara. Pero que lo que a él más le gustaba eras tú y la gente.
Y se ha despedido diciéndome dos cosas,
Una: que no cambies
Otra: que la próxima vez lleve el cava más frío.
La segunda es cosa mía.
la primera....te aseguro que no habrá perro más feliz después de haber compartido su vida contigo
Saludos de tu Mahatma Brandy
Urko

Bandarra! Nunca me habías dicho que cuando yo no estaba te pirabas con el Urko a tomar cava en el chiringuito de la playa. Pues mira la foto que el otro día me mandó el Urko... ¡endevé!
Para todas y todos los que que buscáis consuelo cuando vuestra perra/perro se ha muerto, a continuación pegamos unos hermosos pensamientos hallados en un página Web de Chile http://www.vidadeperros.cl/anterior/rev18b.htm:
Cuando se muere tu perro
Todos los perros se van al cielo
El espíritu de San Francisco de Asís:
Francisco de Asís es conocido como el patrono y protector de los animales. Por algo, cada 4 de octubre cientos de personas llevan sus perros a distintos lugares de Santiago, para buscar la bendición de este santo para cada una de sus mascotas. Así, según el sacerdote franciscano, Raúl Allinant, "la muerte del animal para muchas personas es equivalente a la de un ser humano". Una cosa para la que la mayoría de la gente no está preparada. Pero aunque no lo estemos, la naturaleza siempre sigue su curso, San Francisco respetaba y quería a los animales por el solo hecho de ser hijos de Dios, por el hecho de venir del Creador.
La pérdida de nuestro compañero de andanzas es un dolor único e irrepetible. Una experiencia que hay que vivir en carne propia para poder entenderla… Echamos de menos sus ladridos, sus juegos e incluso sus olores… Porque sabemos por lo que estás pasando, Vida de Perros te da algunas pautas para sobrellevar este difícil momento.
Pocas pérdidas duelen tanto como la de nuestra mascota… Y es que son años de complicidad, entrega mutua y compañerismo. Al comienzo, negamos lo ocurrido, buscamos a Boby por todos los rincones de la casa, pero no está en ningún lado. Luego, nos invade un vacío profundo. Las penas se agolpan en el pecho y, aunque intentamos controlarlo, las lágrimas comienzan a rodar por nuestra cara.
Recuerdo, como si fuera ayer, que vi a un hombre musculoso y casi omnipotente llorar como Magdalena porque le habían atropellado a su fiel amigo. Sentado a un costado de la berma, este joven de manos y hombros anchos abrazaba el cuerpo inerte de su perro sin consuelo: lo trató de revivir durante largos y eternos minutos y, cuando se dio por vencido, la impotencia y tristeza se tradujeron en un grito estremecedor.
Obvio. Había perdido a un gran compañero: esos que se cuentan con los dedos de una mano y con los que se escribe una historia de a dos.
Así, nuestros incondicionales perrunos llegan a nuestras vidas como un juego del azar que -cuando se van- nos dejan en el alma un vacío inmenso. Pero, ojo, que nada pasa por casualidad, al contrario, todas y cada una de las experiencias vividas tienen su razón de ser.
Si nunca has vivido este sufrimiento, analiza un poco, qué te ha enseñado ese amigo de cuatro patas que, está echado a tus pies…
Sin titubeos las respuestas son definitivas: amor, entrega absoluta y responsabilidad. Valores que se acrecientan en cada animal.
Enseñanzas y pautas de vida que nos permiten ser mejores personas, olvidarnos un momento de nosotros mismos para entregarnos a los demás. Una política que ponemos en práctica desde el instante en que el cachorro pone una pata en nuestra casa. Así, lo que se inicia como una relación distante se transforma con el tiempo en una amistad entrañable imposible de no extrañar.
Pero este amor bidireccional no se corta con la muerte de la mascota. Sigue vivo en nuestros recuerdos y pensamientos. Sabemos en carne propia lo difícil que es enfrentar esta pérdida: una etapa llena de melancolía y tristeza que hay que vivir a fondo para resignarse.
Por lo mismo, es esencial saber cómo se desarrolla el proceso de duelo por BOBY.
Las enseñanzas de nuestra mascota :
Y es que por algo BOBY se ganó su espacio en nuestra familia. Su compañía nos permite manifestar nuestras emociones y aminorar el estrés. Entregándonos enseñanzas de vida como:
- Aprender a cuidar del otro:
Ya que el perro no es autosuficiente, depende absolutamente de nosotros.
- Manifestar los afectos:
Nos permite acariciarlo y, por ende, desarrollamos mejor la sensibilidad, la ternura y el cariño hacia un tercero.
- Jugarse en un amor más profundo:
Yo me preocupo del otro y realizo un acto de generosidad.
- Educar:
A través del adiestramiento del perro aprendemos a enseñar hábitos y normas a los demás y ponemos en práctica lo que nos han enseñado.
- Entender el ciclo de la vida:
Sobre todo en el caso de los niños, aprenderán que todos nacemos y moriremos alguna vez.
El duelo de un amigo :
Al igual que con la muerte de un ser humano, el duelo de un perro implica para nosotros, las personas, aceptar que alguien significativo se ha ido para no volver más. Éste es un proceso y, por ende, hay que vivirlo como tal.
Para ello, es fundamental celebrar un rito de despedida para nuestro querido amigo, ya sea enterrándolo en el jardín de la casa, rezando una oración o llevándolo a algún cementerio.
Es vital recobrar el cariño de nuestro compañero perruno a través de las innumerables anécdotas que vivimos junto a él.
Otra cosa importante es ir aceptando este sentimiento de tristeza, no negarlo, y por ende darse espacio para llorar.
También es esencial, rodearse de un buen círculo afectivo, pues una pena compartida y expresada equivale a media pena.
Hablar del tema alivia el corazón y nos permite integrar la muerte a la vida.
Con el tiempo, la pérdida pasa a ser un recuerdo en nuestras memorias.
El duelo patológico:
Vivir la pena es el principio de la curación. Si uno no vive el duelo y lo evade, comienza un duelo enfermizo, que genera en la persona una rigidez emocional que podría llevarla a no querer tener más un perro para no volver a sentir esa tristeza. Sin embargo, el negarse el dolor equivale a negarse el amor. Por lo mismo, recomendamos que cuando tu mascota comience a enfermarse, o los años comiences a notársele integres a la familia un segundo integrante perruno para aminorar, así, el dolor de la pérdida de nuestro compañero senil.
Pero las reacciones ante el fallecimiento de nuestro mejor amigo son tan variadas como personas hay sobre la Tierra. Pese a esto, hay pautas que se repiten:
La muerte según cada etapa de nuestra vida:
El niño:
Si el niño está en edad preescolar creerá que la muerte de su mascota es temporal, tal como ha aprendido en las caricaturas de los monos animados. Por lo mismo, es vital que le enseñemos a enfrentar esta realidad asistiendo a la despedida de su fiel amigo, es decir, que lo vea sin vida, que lo pueda acariciar e incluso ayude a enterrarlo, así no estará expuesto a ambigüedades. Más grande, entenderá la muerte como lo hace un adulto, pero jamás creerá que esto podría ocurrirle a alguien cercano a él. Por ende, es muy importante prepararlo para este sufrimiento de antemano, es decir, si Boby está enfermo decirle la verdad y las consecuencias que ello implica.
La pérdida en una pareja sin hijos: Para un matrimonio sin descendencia, la mascota pasa a ser un verdadero hijo, por esto, es primordial rescatar los valores que nuestro amigo perruno nos entregó día a día. Ser agradecidos de la posibilidad de haberlo tenido entre nosotros, mantenerlo vivo en nuestros recuerdos y llenar ese vacío volcando nuestro amor hacia un nuevo integrante de cuatro patas: sólo así aminoraremos la tristeza y daremos felicidad a un nuevo ser vivo.
El dolor de un anciano: No es extraño ver caminar por las calles a dos viejos amigos, una está con correa y el otro camina a paso lento y ayudado por un bastón… Cuando se muere la mascota de un anciano es fácil que caiga en la absoluta tristeza, por eso, cuando Boby se haga viejo es vital regalar al abuelo un segundo nieto de cuatro patas, sólo de esta forma la alegría del nuevo perrito aminorará la muerte de su amigo de años.
La vida es cíclica: sabemos cuándo nacemos pero jamás cuándo moriremos… Así, hay que aprovechar cada nuevo día que nos toca vivir y más aún si es al lado de un pulguiento y excelente amigo como es nuestro perro.
Valóralo si lo tienes junto a ti, ya que es fácil darse cuenta de lo que tenemos una vez que lo hemos perdido.
"Vivir la pena es el principio de la curación, si uno no vive el duelo y lo evade, comienza un duelo enfermizo, que podría desencadenar una rigidez emocional".
Carabineros, un ejemplo de amor a los animales
Pero si hay alguien que conoce de amistad perruna-humana ese es el carabinero… Hombres que tienen a su cargo el adiestramiento de perros policiales: compañeros de trabajo y de vida que se cruzan en el camino del uniformado con apenas diez meses de existencia, y que con cada acto de servicio van calando más hondo en el corazón de su entrenador.
Cuando muere algún perro, la pena en la unidad es profunda, la solidaridad entre compañeros se manifiesta en una despedida conjunta hacia ese servidor de cuatro patas, que tanto dio a la institución.
La despedida es un acto de agradecimiento en el que toda la unidad se forma en dos filas y al medio está el perro muerto cubierto con la capa de la institución. En el último adiós no sólo hay humanos, sino también están los perros del escuadrón, quienes, como símbolo de fraternidad, levantan sus manos para despedir al valiente caído. En la ceremonia, los uniformados hablan de los atributos de la mascota fallecida que, al ser enterrada, tiene una plaquita recordatoria en su honor.
Plegaria del Perro
Dame un pan amo mío y yo te daré toda mi lealtad, si sabes del dolor de la vida y tu corazón sangra silencioso, yo me acercaré humildemente a ti, y lameré tus manos extendidas al desaliento.
Vive seguro de tu heredad, de tu casa, de tu rancho lejano en la montaña, porque han de matarme primero antes que permitir que nadie coja el tuyo.
Llévame contigo de caza, a la mina, a tu trabajo o a la guerra y pondré mi fuerza, mi astucia, mi valor y mi vida para servirte hasta el fin.
Y si mañana mueres en el desierto o en servicio policial lloraré a tu lado hasta morir también.
Curso 1997

Nuestro subsubdirector haciendo (con la ayuda de muchas amigas y amigos adultos, jóvenes y niños) un lecho para Mahatma Brandy en la Madre Tierra (7.12.2007)
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