Sueño de una noche de invierno
por Michael Moore
mmflint@aol.com
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ANNE COULTER MOORE:
Hola bisabuelito. Te he traído una vela. No se
como, pero nos dieron una de sobras con racionamiento este mes. Pensaba
que quizás necesitarías un poco de luz para la entrevista.
MICHAEL MOORE: Gracias, Annie. Si me podrías dejar ese lápiz
cuando
acabes con el, lo podría usar para calentarme un poquito.
A: Lo siento bisabuelito, si te
lo diera no me quedaría nada con que
escribir por lo que queda del año. ¿En tu día no teníais
otros
materiales con que escribir?
M: Sí, teníamos bolis y ordenadores, hasta teníamos maquinitas
en que
podías hablar y luego te salía todo escrito.
A: ¿Y que pasó?
M: Bueno, querida, esas maquinas estaban hechas de plástico.
A: Ah, sí, el plástico.
¿Y toda la gente amaba el plástico en esos días?
M: Era un material mágico, pero era hecho a base del petróleo.
A: Claro. Y desde que se terminó
el petróleo hemos tenido que usar
lápices.
M: Así es. Joder, como echamos a faltar el petróleo.
A: Cuando eras joven, ¿de
veras que la gente era tan tonta que creía
que el petróleo nunca se acabaría? ¿O es que nadie pensaba
en las
futuras generaciones?
M: Claro que sí. Pero en mi día los políticos nos juraban
sobre
montones de Biblias que había suficiente petróleo, y, claro,
los
queríamos creer por que nos divertíamos tanto.
A: Así que cuando el petróleo
se comenzaba a terminar, y sabíais que no
se podía hacer nada, ¿que hicísteis?
M: Pues tratamos de controlar el asunto dominando esas partes del mundo
donde se encontraba lo que quedaba de las reservas de petróleo y gas
natural. Hubieron muchas guerras. Durante las primeras guerras en
Kuwait e Iraq nuestro políticos se inventaron excusas como que "este
tipo malo posee malos armamentos", o "esa buena gente merece ser
liberada". Nos gustaba la palabra "libertad".
Pero las guerras nunca tenían nada que ver con esas razones. Siempre
tenían que ver con el petróleo. Es que no éramos capaces
de hablar
honestamente en esos días.
Las primeras guerras no nos costaron muchas vidas, así que pensábamos
que pronto todo volvería a la normalidad. Pero esas guerras sólo
nos
dieron unos años más de petróleo.
A: He escuchado decir que cuando
nacisteis había tanto petróleo que lo
usabais como materia prima para todos vuestros productos. Y que la
mayoría de ellos sólo se usaban una vez y luego se tiraban a
la basura.
Un par de años atrás, Papa y Mama obtuvieron el permiso de hurgar
en el
vertedero. Mama me cuenta que tuvieron suerte. Encontraron un montón
de
bolsas de plástico que aún no se habían descompuesto
de nada. Y dentro
habían cantidades de materiales plásticos. Fuisteis bien listos
de
conservar todas esas cosas en bolsas, y tan bien cuidadas.
M: Bueno, gracias, pero sólo fue un accidente. Tienes razón
que todo lo
hacíamos de petróleo, convertiéndole en plástico.
Muebles, bolsas del
súper, juguetes, botellas, ropa, medicinas, hasta los pañales
eran
hechos de plástico. La lista de lo que hacíamos en plástico
no tenía
fin: aspirina, cameras, bolas de golf, baterías de coche, alfombras,
fertilizantes, gafas, champú, pegamiento, ordenadores, cosméticos,
detergentes, teléfonos, comida, conservantes, pelotas de fútbol,
insecticidas, maletas, asientos de vater, panties, dentífricos,
colchones, neumáticos, bolígrafos, CDs, zapatos, todo, de alguna
manera
contenía petróleo. Joder, estábamos enganchados. Bebías
de una botella
de plástico y luego la echabas. Quemábamos un litro de petróleo
para ir
al súper y comprar un litro de leche (que, claro, venía en una
botella
de plástico). Cada Navidad tu abuela recibía regalos de plástico,
bajo
un árbol de Navidad plástico (pero decorado para que parezca
real). Y
sí, es verdad, hasta envolvíamos nuestra basura en plástico
y la
tirábamos.
A: ¿Y quien salió
con la idea de QUEMAR el petróleo? ¿Para que quemar
algo del cual tienes tan poco? ¿Quemaba la gente diamantes en esos
días?
M: No, no quemábamos diamantes. Los diamantes eran valiosos. El
petróleo también se consideraba valioso, pero nadie se preocupaba.
Lo
convertíamos en gasolina y ¡lo quemábamos en cada oportunidad
posible!
A: ¿Como os sentíais
cuando no se podía respirar a causa del aire
asqueroso producido por la combustión de lo que llamabais gasolina?
¿No
os dabais cuenta que no se podía quemar lo que estaba hecho de
petróleo? Quizás la mala olor era una forma de decir "¡No
me quemes!"
M: ¡Hay! Ese olor. La naturaleza intentaba de decirnos que algo iba
mal. ¿En que pensábamos? ¿Que cantábamos?
A: ¿Que?
M: No importa.
A: Pero si os estaba envenenando
a todos. Y no teníais bancos de
oxigeno como hoy en día. ¿Que hacíais?
M: Pues no nos quedaba otra que respirarlo. Lo que causó a millones
a
sufrir y morir de sus efectos. Nadie quería admitir que era la polución
atmosférica causada por la combustión de carburantes fósiles
lo que lo
hacía imposible respirar, así que los doctores se inventaron
todo tipo
de asmas y alergias. Mientras que tu crees que ir en coche es algo que
haces en el museo, en esos días la mayoría de la gente conducían
veinte, treinta hasta cuarenta kilómetros para ir a trabajar, y odiaban
las horas que pasaban atrapados dentro de sus coches. Se cabreaban.
A: Así que quemabais todo
ese petróleo valioso, mientras que os
odiabais. Que locos.
M: Oye, no he dicho que nos odiábamos. Odiábamos tener que conducir
al
trabajo, pero muchos creian que valía la pena por que no querían
vivir
en las ciudades con un montón de gente diferente.
A: Lo que no comprendo es que si
os divertíais tanto, conduciendo y
todo eso, consumiendo todo el petróleo, porque no tomabais la
precaución de cambiar a otro combustible antes que se acabara, para
continuar divertiéndonos.
M: Los americanos éramos el tipo de gente que se enganchaba en una
manera de hacer las cosas sin querer tener que cambiar.
A: ¿Que es un americano?
M: No importa.
A: Nuestro profesor nos dice que
uno de vuestros líderes creía que las
"células de hidrógeno" remplazarían el coche
de gasolina, pero que no
fue posible. ¡Que idiotez! Todo niño sabe que el hidrógeno
es difícil
de producir. Claro, esta en el H2O, pero se requiere mucha energía
para
separar el hidrógeno, y mucha energía es precisamente lo que
no
teníais. ¡Que tontos!
M: Tienes razón, Anne, íbamos tan cargados con Prozac y televisión
por
cable que siempre creíbamos lo que nos decían nuestros líderes.
Hasta
los creimos cuando nos decían que el "hidrógeno será
el nuevo El Dorado
-- ¡sin fin, energía limpia que está a punto de remplazar
al petróleo!"
Gastamos tanto dinero en el ejército para que nos asegure nuestro
acceso al petróleo que las escuelas se desmorraban, haciéndonos
cada
vez más tontos -- a tal punto que nadie se daba cuenta que el hidrogeno
ni siquiera era un verdadero combustible. Las cosas se pusieron tan mal
que ni los licenciados sabían que representaba la formula "H2O".
En poco tiempo las cosas se pusieron peor. Se nos acababa el petróleo,
y no teníamos hidrógeno para hacer los coches correr, así
que la gente
se encabrono de veras. Pero ya era demasiado tarde. Y así llegó
la Gran
Muerte.
A: Ya lo sé, se terminó
la comida.
M: En esos tiempos nos parecía una buena idea de usar el petróleo
para
producir los alimentos. Nos parece extraño, ahora, que no se le ocurra
a nadie que la enorme cantidad de alimentos que se requería producir
para mantener tanta gente en vida fuera imposible de sostener por mucho
tiempo. Quizás ese fue nuestro peor error. Esa cantidad de
fertilizantes, pesticidas y herbicidas artificiales, sin hablar de los
tractores y otra maquinaria agrícola, dependía de los carburantes
fósiles. Cuando la producción petrolera llego a su tope, el
precio de
los alimentos comenzó a ir a marchas cerradas con el precio de los
carburantes fósiles. Los primeros a morirse de hambre fueron los más
pobres del planeta. Pero tan pronto que la gente se dio cuenta de lo
que pasaba, se atacaron las tiendas y almacenes, y ser rico fue poca
garantía de que tendrías suficiente para comer.
Peor aún, con el comienzo de la Gran Muerte, la gente no se podía
permitir el lujo de ir al trabajo, calentar sus casas, comprar
electricidad. Algunos expertos pronosticaron que la producción mundial
del petróleo llagaría a su máximo en 2015, la gente se
reía de ellos,
pero tuvieron razón. El precio del combustible se disparó, pero
ya era
demasiado tarde de preparar una transición suave a otras formas de
energía. La tragedia nos llegó de golpe.
A: Bisabuelo, ¿porque estas
empujando un jugador de fútbol en un carro
de compras?
M: Uy, lo siento. Viene de otro sueño. ¡Vete de aquí,
*&%+!
A: Tengo una teoría de lo
que ocurrió. He escuchado hablar que a
vuestra generación os encantaba el sol y que os tendíais bajo
él todo
el tiempo, durmiendo. Creo que es como fue que os gastasteis todo el
petróleo, para calentar la tierra, acabar con el invierno, y así
todos
estarían bien bronceados y parecerían bien güay.
M: No, en realidad, el sol nos cagaba de miedo. La mayoría trabajaba
dentro de edificios con las ventanas bien cerraditas, y máquinas para
filtrar y limpiar el aire y la agua. Las pocas veces que salíamos al
exterior nos cubríamos con cremas para bloquear el sol y nos poníamos
gafas de sol oscurísimas y gorras para cubrir nuestras cabezas. Pero
tanto que odiábamos el sol, más aún odiábamos
el frío. Todos se mudaban
a los estados más calientes, donde casi nunca nevaba, para vivir en
casas y trabajar en oficinas con aire acondicionado, iendo de una a
otra en coches con aire acondicionado. Claro, todo esto usaba aún más
gasolina, que hacía el mundo aún más caliente, que obligaba
a la gente
a subir el aire acondicionado aún más.
A: Papa dice que le gustaría
que vinieras a vivir con nosotros otra vez
con la bisabuela, así todos estaríamos más calentitos.
Aún que sigo
enfadado con ti por usar todo el petróleo y no guardar un par de litros
para la familia, quizás sería bonito tener toda la familia junta
cuando
nos acurrucamos bajo las mantas en los días que la temperatura va por
debajo de cero grados y no hayan vecinos que puedan pasar la noche. Una
noche hizo tanto frío, que tuvimos buscarnos unos animales con que
dormir, pero, aún que estábamos bien calentitos, la peste era
tan
fuerte que no pude dormir en toda la noche. Mama nos dice que a veces
hasta calentabais el exterior sólo para ir sin abrigos y beber
cervezas. ¿Podrías venir a vivir con nosotros con la bisabuelita?
M: Claro que sí, me encantaría. Pero lo siento que, con nuestra
edad,
también apestamos bastante.
A: Mama dice que una vez fuistes
famoso por unos minutos, por gritar
algo durante una de las Guerras Petrolíferas. Ahora todo que nos queda
es esta vieja foto tuya con tu boca abierta y apuntando hacia algo.
¿Por que usabas los dos dedos? ¿Estabas enfadado con alguien?
¿Fue
sobre el petróleo?
M: Um, bueno, tu bisabuela no me permite hablar del tema mientras siga
en vida. Se vistió muy bonita esa noche, y estaba tan guapa y ... Dame
la foto, niña. Que comienzo a oír abucheos en mi cabeza.
A: Claro que sí.
Aquí la tienes. Gracias, bisabuelito. ¿Algunas últimas
palabras? Casi se ha terminado la vela.
M: Sí. Sabes, mirando hacia atrás, los diez años entre
2005 y 2015
fueron los más críticos para nuestra especie en el planeta.
Muchos de
nosotros tratamos de advertir a la gente de los peligros que
comportarían el fin del petróleo, pero pocos querían
escuchar. Había
buena gente, gente que se querían los unos a los otros, que querían
a
sus hijos y al planeta. Luchamos, pero no con suficiente dureza. Las
fuerzas de la avaricia egoísta lucharon con más fuerza. Parecían
ser
determinados en nuestra extinción, y casi lo lograron. Lo siento. Lo
sentimos. Quizás vosotros lo podéis hacer mejor.
¡Finalmente atrapamos a nuestro Frankestein!
por Michael Moore
Traducido para Rebelión por Andrés Capelán
¡Gracias a Dios Sadán está finalmente de nuevo en manos estadounidenses! Realmente debe de habernos extrañado. ¡Hombre, que realmente lucía mal! Pero, por lo menos obtuvo un examen odontológico gratuito. Eso es algo a lo que muchos estadounidenses no pueden acceder.
A Estados Unidos le solía gustar Sadán. AMÁBAMOS a Sadán. Lo financiamos. Lo armamos. Lo ayudamos a gasear a las tropas iraníes.
Pero luego se dió vuelta. Invadió a la dictadura de Kuwait y, haciendo eso, hizo la peor cosa que se pueda imaginar, amenazó a un amigo mucho más amigo de nosotros: la dictadura de Arabia Saudita, y sus vastas reservas de petróleo. Los Bush y la familia real saudita eran y son socios cercanos en sus negocios, y Sadán, allá en 1990, cometió un despropósito real llegando demasiado cerca de sus lujosos bienes. Las cosas fueron cuesta abajo para Sadán desde entonces.
Pero no siempre fue así. Sadán era nuestro buen amigo y alidado. Apoyamos su régimen. No era la primera vez que hemos ayudado a un asesino. Nos gustaba jugar al Doctor Frankenstein. Creamos un montón de monstruos -el Sha en Irán, Somoza en Nicaragüa, Pinochet en Chile- y luego mostramos ignorancia o sorpresa cuando ellos corrían enloquecidos y masacraban gente. Nos gustaba Sadán porque quería pelearle al Ayatolah Komeini. Entonces nos aseguramos de que tuviera miles de millones de dólares para comprar armas. Armas de destrucción masivas. Es así, él las tenía. Deberíamos saberlo: ¡nosotros se las dimos!
Permitimos y estimulamos a las empresas estadounidenses a hacer negocios con Sadán en los años 80. Así fue como consiguió agentes químicos y biológicos para usarlos en sus armas químicas y biológicas. Aquí está la lista de parte del material que le enviamos, de acuerdo a un informe del Senado de 1994:
* Bacillus Anthracis, causante del anthrax.
* Clostridium Botulinum, una fuente de la toxina del botulismo.
* Histoplasma Capsulatam, causa de una enfermedad que ataca los pulmones, el cerebro, la médula ósea y el corazón.
* Brucella Melitensis, una bacteria que puede dañar los órganos más importantes.
* Clostridium Perfringens, una bactgeria altamente tóxica que causa enfermedades sistémicas.
* Clostridium tetani, una sustancia altamente toxigenica..
Y aquí están algunas de las empresas estadounidenses que ayudaron a impulsar a Sadam haciendo negocios con él: AT&T, Bechtel, Caterpillar, Dow Chemical, Dupont, Kodak, Hewlett-Packard, e IBM. La lista completa de las compañías y la descripción de cómo ayudaron a Sadán se encuentra en: http://www.gwu.edu/~nsarchiv/NSAEBB/NSAEBB82/
Nosotros fuimos tan piolas con el querido y viejo Sadán que decidimos porveerle nuestras imágenes satelitales para que pudiera localizar donde estaban las tropas iraníes. Sabíamos muy pero muy bien cómo usaría esa información, y seguramente, tan pronto como le mandamos las fotos de los satélites espías, gaseó esas tropas. Y nos quedamos callados. Porque era nuestro amigo, y los iraníes eran el "enemigo.! Un año luego de su primer ataque con gas a los iraníes, restablecimos completas relaciones diplomáticas con él.
Más tarde gaseó a su propio pueblo, los kurdos. Ustedes pensarán que eso nos obligó a terminar nuestra asociación con él. El Congreso trató de imponer sanciones económicas a Sadán, pero la Casa Blanca de Ronald Reagan rápidamente rechazó la idea. No iban a dejar que nadie descarrilara a su buen compadre Sadám. Teníamos un festival de amor virtual con este Frankenstein que (en parte) creamos.
Y, al igual que el monstruo de Frankenstein mítico, Sadán eventualmente quedó fuera de control. No quizo más hacer lo que le ordenaba su maestro. Sadán tenía que ser capturado. Y ahora que ha sido devuelto del páramo, tal vez tendrá algo que decir acerca de sus creadores. Tal vez podremos aprender algo... intersante. Tal vez Donald Rumsfeld pueda sonreír mientras estrecha la mano de Sadán de nuevo. Tal como lo hizo cuando lo fue a visitar en 1983. (ver esa foto en: http://www.gwu.edu/~nsarchiv/NSAEBB/NSAEBB82/
Tal vez nunca hubiéramos estado en la situación en que nos hallamos si Rumsfeld, Bush padre, y companía, no hubieran estado tan exitados con su amistos monstruo del desierte en los años 80.
A todo esto: ¿Alguien sabe donde está el tipo que mató a 3.000 personas el 11 de Setiembre? ¿Nuestro otro Frankenstein? Demasiados pequeños monstruos nuestros, muy poco tiempo antes de la próxima elección...
Candidatos Demócratas: manténgase fuertes. Estos bastardos nos mandaron a la guerra con una mentira, la masacre no se detendrá, el mundo árabe nos odia con fervor, y pagaremos por eso con nuestros bolsillos en los años próximos. Nada que haya pasado hoy (o en los últimos nueve meses) ha hecho que estemos siquiera UN POQUITO más seguros en nuestro mundo post-9 de setiembre. Sadán nunca fue una amenaza a nuestra seguridad nacional. Fue nuestro deseo de jugar al Dr. Frankenstein el que nos condenó a muerte a todos.
Michael Moore
mmflint@aol.com
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Os recomiendo
leer esta carta del director de
"Bowling for Columbine" y "Fahrenheit 911".
¡¡Es sencillamente genial!!
Por Michael Moore
(Ganador del último Oscar al Mejor Documental por su película "Bowling for Columbine"9)
Queridos amigos: Parece que la administración Bush tendrá
éxito en
colonizar Irak. Esto es una gran fantochada que pagaremos en los años
venideros. No valió una sola vida de un chico norteamericano en uniforme,
sin mencionar los miles de iraquíes que han muerto. A ellos se elevan
mis
condolencias y rezos.
Así que, ¿dónde están todas esas armas de destrucción
masiva que eran el
pretexto de esta guerra? ¡Ja! Hay mucho para decir sobre esto, pero
me lo
guardo para después. Lo que más me preocupa ahora es que todos
ustedes, la
mayoría de los estadounidenses que desde el primer momento no apoyaron
esta
guerra, se callen o sean intimidados por lo que se venderá como una
gran
victoria militar. Ahora, más que nunca, las voces de la paz y la verdad
deben escucharse. Recibí un montón de cartas de personas que
sienten una
profunda desesperanza y creen que sus voces han sido ahogadas con los
tambores y bombas de falso patriotismo. Algunos temen una venganza en sus
trabajos, escuelas o vecindarios porque defendieron la paz en voz alta. Les
han dicho una y otra vez que no es "apropiado" protestar una vez
que el país
está en guerra y que ahora su único deber es "apoyar a
las tropas".
¿Puedo compartir con ustedes lo que ha sido mi vida desde hace dos
semanas,
cuando usé mi tiempo en el escenario de los Oscar para hablar contra
Bush y
su guerra? Espero que, al leer lo que les voy a contar, se sientan con más
coraje para hacerse escuchar en cualquier medio o foro al que puedan entrar.
Cuando Bowling for Columbine fue anunciada como ganadora del Oscar por
Mejor Documental, el público se puso de pie. Fue un gran momento, uno
que
siempre atesoraré. Estaban parados y aplaudiendo una película
que afirma que
los estadounidenses somos gente violenta que usa sus arsenales para matarse
entre sí y usarlos contra muchos países del mundo. Estaban aplaudiendo
una
película que muestra a George W. Bush usando miedos ficticios para
asustar a
la gente y hacer que hagan lo que él quiera. Y estaban honrando una
película
que afirma lo siguiente: la primera guerra del Golfo fue un intento de
reinstalar al dictador de Kuwait. Saddam Hussein se armó con las armas
de
Estados Unidos y el gobierno estadounidense es responsable de la muerte de
medio millón de chicos iraquíes durante la década pasada
a causa de sus
bombardeos y sanciones.
Esa era la película que estaban aplaudiendo, la película que
votaron y por
eso decidí decir lo que dije en mi discurso.
Y esto es lo que dije en el escenario de los Oscar. "En nombre de nuestros
productores Kathleen Glynn y Michael Donovan (de Canadá), me gustaría
agradecer a la Academia por este premio. He invitado al resto de los
nominados por documentales a subir al escenario. Están acá en
solidaridad
conmigo porque nos gusta la no ficción. Nos gusta la no ficción
porque
vivimos tiempos ficticios. Vivimos en una época donde los resultados
de una
elección ficticia nos dan un presidente ficticio. Ahora estamos librando
una
guerra por razones ficticias. Ya sea la ficción de la cinta aisladora
o las
ficticias 'Alertas naranjas', estamos contra esta guerra, señor Bush.
Qué
vergüenza, señor Bush. Y cada vez que el Papa y las Dixie Chicks
estén en
contra suya, su tiempo se terminó." En la mitad de mi comentario,
algunos de
la audiencia empezaron a alentarme a los gritos. Inmediatamente eso disparó
los chiflidos de la gente del palco. Entonces los que apoyaban mis palabras
empezaron a callar a los que chiflaban. El diario Los Angeles Times informó
que el director de la transmisión empezó a gritarle a la orquesta
"¡Música!
¡Música!" para callarme. Así que la banda empezó
a tocar y mi tiempo se
había terminado. (Para leer más sobre por qué dije lo
que dije, pueden leer
la columna de opinión que escribí para el L.A. Times y las reacciones
en el
país en mi sitio de Internet.) Al día siguiente ?y desde hace
dos semanas?,
los eruditos de derecha y los opinólogos de la radio han estado pidiendo
mi
cabeza. Así que, ¿todoesto me lastimó? ¿Consiguieron
"silenciarme"? Bueno,
echemos un vistazo a mi "reacción" en los Oscar: El día
después de criticar
a Bush y a la guerra en los premios Oscar, la concurrencia a los cines del
país para ver Bowling for Columbine subió en un 110 por ciento
(Fuente:
Daily Variety/BoxOfficeMojo.com). La semana siguiente, la ganancia en
boleterías subió a un 73 por ciento (Variety).
Es el lanzamiento comercial con más tiempo en cartel de Estados Unidos:
26
semanas consecutivas y todavía vamos por más. El número
de cines que la
exhiben se ha incrementado desde los Oscar y ha mejorado el record anterior
de taquilla en documentales en un 300 por ciento aproximadamente.
Ayer (seis de abril), Hombres blancos estúpidos se disparó al
primer lugar
de la lista de bestsellers del New York Times. Hace 50 semanas que mi libro
está en la lista, ocho en el primer lugar y esto marca su cuarto retorno
a
la primera posición, algo que casi nunca ocurre.
En la semana después de los Oscar, mi sitio en Internet recibió
entre 10 y
20 millones de visitas por día (¡un día tuvimos más
visitas que la Casa
Blanca!). Los e-mails que recibimos fueron de apoyo y abrumadoramente
positivos (y las cartas de odio han sido desopilantes).
Los dos días que siguieron a los Oscar, la gente encargó más
videos de
Bowling for Columbine en Amazon.com que el video de la ganadora por Mejor
Película, Chicago. La semana pasada conseguí financiación
para mi próximo
documental y me han ofrecido un espacio televisivo para hacer una versión
actualizada de "TV Nation/La horrible realidad".
Les cuento todo esto porque quiero contraponerlo al mensaje que nos repiten
todo el tiempo: que si expresamos nuestra opinión política,
lo vamos a
lamentar. Nos va a lastimar de alguna forma, generalmente en términos
financieros. Podés perder tu trabajo. Otros tal vez no te contraten.
Vas a
perder amigos, etcétera, etcétera.
Tomemos el ejemplo de la banda de country Dixie Chicks. Su cantante
principal mencionó lo avergonzada que estaba porque Bush creció
en Texas, el
estado donde ella nació. Estoy seguro de que habrán oído
que su record de
ventas se ha "hundido" y las radios country están boicoteando
su música. La
verdad es que sus ventas no bajaron. Esta semana, luego de los ataques, su
disco sigue en el primer puesto del ranking de música country de la
revista
Billboard y, según el semanario Entertainment Weekly, subieron del
puesto
seis al cuarto en los charts pop durante los bombardeos. En el New York
Times, Frank Rich informa que trató de conseguir una entrada para cualquiera
de los próximos recitales de las Dixie Chicks pero no pudo porque están
agotados. (Para leer la columna de Rich en el Times, "Bowling for
Kennenbunkport", vayan ahí. Hace un buen trabajo hablando sobre
mi próximo
film y el impacto que podría tener.) Su tema "Soldado en viaje"
(una hermosa
balada antiguerra) fue la canción más pedida en Internet la
semana pasada.
Nadie las lastimó. Pero eso no es lo que los medios les van a hacer
creer.
¿Por qué? Porque ahora no hay nada más importante que
mantener calladas las
voces de los disidentes y aquellos que se animarían a hacer una pregunta.
Y
qué mejor forma que derrumbar a un par de artistas famosos con un montón
de
mentiras para que el Juan o Juana del montón reciba el mensaje bien
claro:
"Guau, si le pueden hacer eso a las Dixie Chicks o Michael Moore, ¿qué
me
podrían hacer a mí?". En otras palabras, cállense,
carajo.
Y eso, amigos, es el eje del film por el que me gané un Oscar: cómo
esos
que están en el poder usan el miedo para manipular al público
para que haga
lo que le dicen.
Bueno, ahora, las buenas noticias ?si es que esta semana puede haber alguna
buena noticia? es que no sólo otros ni yo hemos sido silenciados, sino
que
millones de norteamericanos que piensan igual que nosotros se nos han
sumado. No dejen que los falsos patriotas los intimiden fijando la agenda
o
el debate. No se dejen ganar por las encuestas que muestran que el 70 por
ciento del público está a favor de la guerra. Recuerden que
estos
norteamericanos encuestados son los mismos chicos (o los hijos delvecino)
que han sido enviados a Irak. Tienen miedo por las tropas y han sido
intimidados para apoyar una guerra que no querían. Y mucho menos querrán
ver
a sus amigos, familiares y vecinos cuando lleguen a casa muertos. Todos
apoyamos que las tropas vuelvan sanas y salvas y todos necesitamos decirlo
y
hacer que sus familias lo sepan.
Desafortunadamente, Bush y Compañía todavía no terminaron.
Esta invasión y
esta conquista los animará a repetirlas nuevamente en otro lugar. El
verdadero propósito de esta guerra fue decirle al resto del mundo:
"¡No te
metas con Texas. Si tenés lo que queremos, vamos a ir a sacártelo!"
Para la
mayoría de nosotros éste no es el tiempo para creer en un país
pacífico y
callado. Háganse escuchar. A pesar de lo que han conseguido, éste
aún es
nuestro país.
Sinceramente
Michael Moore