LA VERITAT 

 

Carta al ministro de un ciudadano suizo torturado por el ruido de los aviones

 

ˇEstimado seńor ministro Moritz Leuenberger!

Desgraciadamente no soy un auténtico blogger. A pesar de ello, me gustaría transmitirle por esta vía mis impresiones de este último Domingo de Pentecostés.

Me permito distribuirlas ampliamente, para que otros círculos de la sociedad civil europea también puedan participar de ellas. 

Atentamente

U. P. E.

Gockhausen (Suiza)

Una mańana de Pentecostés

 

A quien madruga, dios le ayuda.

Me desperezo y me estiro y escucho los delicados ruidos de la mańana que me sobrevuelan como truenos, y me doy la vuelta, porque son las 6:08 horas, y sólo se trata de un Airbus 330 procedente de Ryadh – mi puntual despertador dominical procedente de Arabia Saudita.

Con los ojos cerrados, cansado, disfruto del cántico mańanero de los pajaritos, pero el pajarraco que se acerca es 100 veces más ruidoso, tiene una cruz blanca sobre fondo rojo en la cola, y ha venido especialmente para mí desde Mumbai. También se le conoce como Airbus 330, y es miembro del Servicio de Despertadores Suizos, con el soporte de Alemania Federal. Son las 06:10 horas.

De nuevo intento olvidarme de los pájaros grandes, para que los pequeńos vuelvan a mecerme en el merecido sueńo de fin de semana, pero alguien debe haberse enterado de que este domingo de Pentecostés todavía no me he levantado. 

Con cuidado abro un ojo, y, a continuación, un poco el otro. No, no es un sueńo. Una luz deslumbrante cae directamente sobre mi cama y me perfora el ojo. Esta irritación siempre se repite, pero sólo hasta que oigo el tono penetrante que se genera cuando el piloto del Airbus 340 les da un generoso trago de queroseno a los cuatro motores para no perderse el inicio de la pista. ˇObviamente, el avión procedente de Singapur forma parte de la flota helvética de pos-despertadores! Se me olvidó darme de baja de este servicio.

Son las 06:12 horas del 27 de mayo de 2007, domingo de Pentecostés.

Me rindo. Mientras giro las piernas para salir de la cama, recapitulo: en los próximos 18 meses una nutrida manada de pájaros van a ocupar el espacio aéreo sobre nuestras casas. Los pájaros vienen de Hong Kong, Tesalónica, Dubai, Nairobi, Johannesburgo, Montreal y Kuala Lumpur. Pero yo no los he invitado.

Camino de la cocina arranco mi ordenador – un ritual mańanero. Mientras hago el primer café, con orgullo constato que durante unos instantes la cafetera es capaz de hacer más ruido que el Boeing 777 procedente de Kuala Lumpur – pero sólo en la cocina.

Ahora son las 06:36 horas, y los pájaros en el bosque protegido que nos rodea intentan de nuevo entonar su concierto dominical, pero son bruscamente interrumpidos por su colega metálico „Jumbolino“, procedente de Ginebra. Parece que esta mańana de Pentecostés se rige por los horarios del mundo técnico de la aviación y no por los de la naturaleza.  

Sin embargo, como madrugador dominical involuntario y con inspiración no deseada, ahora tengo la oportunidad de leer mi correo y las últimas noticias en Internet. Y no tengo que hacerlo como alma solitaria, ya que sobre mi cabeza truenan los grandes pájaros procedentes del mundo entero. Vienen de Basilea, Doha, Hurghada, Sharm-el-Sheikh, Nagkok y otra vez Hurghada. Son las 07:15 horas y ya  llevo una hora despierto. 

Una mirada a través de la ventana me revela que tengo que limpiar urgentemente los cristales y las persianas, que gracias a los productos que Boeing, Airbus, Avro, Embraer etc. nos suministran diariamente, se ensucian mucho más rápidamente. Esta suciedad –algo grasienta y hollinada- no se quita así como así. Hay que frotar con ímpetu.

Como no llueve, hoy toca inspeccionar la temperatura. Con la taza de café en la mano, salgo al jardín y constato que hoy hace más frío – el aire es fresquito, pero agradable.  

Durante esta constatación me acompańan repetidas veces American Airlines, Delta Airlines y Swiss. La mesita del jardín ya vuelve a estar cubierta con esa capita grasienta y hollinada. De repente se me ocurre que el haber dejado de fumar es compensado por el cielo. 

Pero ya son las 08:10 horas de esta mańana de Pentecostés, y puntualmente recibo el saludo mańanero de Lufthansa procedente de Frankfurt –un Boeing 737- pequeńo pero matón.

Al ritmo de las ensordecedoras melodías de los vuelos LX 565 procedente de Niza, LX 017 de Nueva York,  BT 641 de Riga, LH 3800 de Berlin y FV 293 de San Petersburgo, limpio mi mesita de jardín.

Al fin y al cabo, hoy hace un día para leer el diario fuera.

Durante la elaboración de mi segundo café, durante unos instantes logro hacer más ruido en la cocina que el Boeing 717 procedente de Barcelona. Mientras salgo al jardín con mi cafetito y mi diario, un Fokker 100 procedente de Amsterdam me acompańa jocosamente. Cuando me siento, sobre mi cabeza pasa el Boeing procedente de Praga.

Son las 08:33 de esta mańana de Pentecostés, ˇy en verdad os digo que no estoy solo!

Mientras el Airbus 320 procedente de Paris –seguido de cerca por el Airbus 321 de Atenas- sobrevuelan mi casa con el consabido pitido de aceleración, reflexiono seriamente si es bueno exponer mi cafetito a los escapes de ese tráfico aéreo. Los continuos aterrizajes en los últimos 90 minutos deben haber saturado la masa de aire encima mío de tal modo, que la porquería siempre acabará bajando. Un Airbus 320 de Swiss procedente de Moscú coloca el punto final a esta reflexión.

En Gockhausen son las 08:40 horas del 27 de mayo de 2007.  

Frustrado y cansado –al fin y al cabo ya llevo más de dos horas levantado a la fuerza - reconozco que mis pensamientos son correctos, y decido esperar los próximos diez aterrizajes resguardado por el espacio aéreo dentro de mi casa...

U. P. E.

Gockhausen (Suiza)

 

(Traducido y brevemente resumido –como siempre sin pretensiones literarias- por Manuel Franquesa Voneschen, LA VERITAT, Castelldefels-made-in-Spain)


Versión Original al Canto:

Von: U.P.E.
Gesendet: Sonntag, 27. Mai 2007 13:28
An: moritz.leuenberger@gs-uvek.admin.ch
Betreff: Pfingstsonntagmorgen

 

Sehr geehrter Herr Bundesrat Leuenberger!

Leider bin ich kein wirklicher Blogger. Trotzdem möchte ich Ihnen meine Eindrücke des heutigen

Pfingstsonntagmorgens auf diesem Wege direkt übermitteln

Damit auch andere an diesem Eindruck teilhaben können, erlaube ich mir dies auch in weiteren

Kreisen zu verbreiten.

Mit freundlichen Grüssen

Urs P. Eigenmann

Gockhausen  

Ein Pfingstmorgen

Morgenstund hat Gold im Mund. Ich recke mich und strecke mich und lausche den sanften Morgengeräuschen, die da auf mich zu donnern, drehe mich dann nochmals um, denn es ist erst 6:08 Uhr und nur ein Airbus 330 aus Ryadh – mein sonntäglicher Frühweckdienst aus Saudi Arabien.

Mit geschlossenen Augen geniesse ich müde dem Morgengesang der zwitschernden Singvögel, doch der nahende  Riesenvogel ist 100 mal lauter, hat einen rot mit weissem Kreuz  gezeichneten Schwanz und ist nur für mich aus Mumbai herbeigeflogen. Er hört auch auf den Namen Airbus 330 und ist Mitglied des schweizerischen Weckdienstes mit bundes-deutscher Unterstützung. Es ist 06:10 Uhr.

Noch einmal versuche ich die grossen Vögel zu vergessen und mich von den kleinen zurück in den verdienten Wochenendschlaf bringen zu lassen, aber irgendeiner muss erfasst haben, dass ich an diesem Pfingstsonntag noch immer nicht aufgestanden bin.

Ich öffne vorsichtig erst das eine Auge und dann noch ein wenig das zweite. Nein, ich täusche mich nicht. Ein grelles Licht leuchtet direkt auf mein Bett, direkt in mein Auge.

Immer wieder passiert mir diese Irritation, aber nur so lange, bis ich auch den pfeifenden Ton erkenne, welcher entsteht, wenn der Pilot des Airbus 340 allen vier Triebwerken über unserem Haus nochmals einen kräftigen Schluck Kerosin verpasst um den Anfang der Piste in Kloten nicht zu verpassen. Das Flugzeug aus Singapur gehört zum helvetischen Nach-weckdienst – ist ja klar! Ich habe doch vergessen, den Weckdienst abzubestellen.

Es ist 06:12 Uhr, 27. Mai 2007, Pfingstsonntag.

Ich gebe auf. Während ich die Beine aus dem Bett drehe, rekapituliere ich, dass in denn nächsten 18 Minuten ein ganzer Vogelschwarm den Luftraum über unserem Haus in Anspruch nehmen wird. Die Vögel kommen aus  Hong Kong, Thessaloniki, Dubai, Nairobi, Johannesburg, Montreal und Kuala Lumpur. Eingeladen habe ich sie alle nie.

Auf dem Weg in die Küche werfe ich meinen Computer an – ein morgendliches Ritual. Während unsere Kaffeemaschine mein erstes Getränk in die Tasse drückt, stelle ich mit Stolz fest, dass meine Kaffeemaschine immerhin die Boeing 777 aus Kuala Lumpur kurzfristig zu übertönen vermag – natürlich nur in der Küche.

Es ist jetzt 06:36 Uhr und die kleinen Singvögel im geschützten Wald nebenan versuchen nochmals zu ihrer sonntäglichen Matinée anzusetzen, werden aber abrupt vom metallischen Kollegen „Jumbolino“ auf Genf scharf in ihre Schranken gewiesen. Dieser Pfingstsonntag-morgen gehört fahrplanmässig der technischen Flugwelt über Gockhausen und keinesfalls der Natur.

Tja, ich habe nun als sonntäglicher, unfreiwilliger Frühaufsteher die Möglichkeit in ungewollter Musse meine E-Mails zu sichten und via Internet die neusten Nachrichten zu lesen. Diese Zeit muss ich keinesfalls alleine verbringen, denn über mir donnern die grossen Vögel aus der weiten Welt herein. Sie kommen aus Basel, Doha, Hurghada, Sharm-el-Sheikh, Nagkok und wieder Hurghada. Es ist nun 07:15 Uhr und ich bin schon vor einer Stunden geweckt worden.

Ein Blick aus dem Fenster sagt mir, dass Fenster und Lamellenstore dringlich wieder geputzt werden müssen. Sie verschmutzen wesentlich schneller seit uns die Produkte von Boeing, Airbus, Avro, Embraer etc. täglich beehren. Der nun etwas ölige und russartige Dreck lässt sich auch nicht mehr einfach abwaschen, man muss schon richtig putzen.

Da es nicht regnet, ist nun eine Temperaturinspektion angesagt. Ich trete mit der Kaffeetasse in der Hand ins Freie und stelle fest, dass es merklich kühler geworden ist, frisch aber dennoch angenehm.

Diese Feststellung wird gleich mehrfach jeweils von American Airlines, Delta Airlines und Swiss begleitet. Auch der Gartentisch hat schon wieder diese leicht schmierige, russartige Schicht. Es schleicht mir der Gedanke durch den Kopf, ob mein Aufgeben des Rauchens nun einfach von oben wieder wettgemacht wird.

Es ist nun schon 08:10 Uhr an diesem Pfingstmorgen und pünktlich folgt der Morgengruss der Lufthansa aus Frankfurt – übermittelt mit einer Boeing 737 – klein aber laut.

Zu den alles übertönenden Klängen von der Flüge LX 565 aus Nizza, LX 017 aus New York,  BT 641 aus Riga, LH 3800 aus Berlin, FV 293 aus St. Petersburg putze ich den Gartentisch.

Es ist doch schon warm genug, um die Zeitung draussen zu lesen.

Mit der Fabrikation meines zweiten Kaffees übertöne ich in der Küche kurzfristig den Anflug der Boeing 717 (ehemals Douglas) aus Barcelona. Während ich mit dem Kaffee und der Zeitung in Freie trete leistet mir der Anflug einer Fokker 100 aus Amsterdam lautstark Gesellschaft. Beim Hinsetzen ist auch schon die pummelige Boeing aus Prag über mir.

Es ist 08:33 an diesem Pfingstsonntag und ich bin wirklich nicht allein!

Während die Airbus 320 aus Paris gefolgt von der Airbus 321 aus Athen über unserem Haus mit pfeifendem Fahrwerk nochmals Schub geben, überlege ich ernsthaft, ob es gut sein könne, den Kaffee dem Fallout dieses Flugverkehrs auszusetzen. Der andauernde Anflug seit über 90 Minuten muss die Luft da oben schon ganz schön gesättigt haben und irgendwann kommt das Zeug ja immer herunter. Der Gedanke wird mit einer Airbus 320 der Swiss aus Moskau abgeschlossen.

Es ist 08:40 in Gockhausen am 27. Mai 2007.

Frustriert und müde, bin ja doch schon seit mehr als zwei Stunden wach gehalten worden, erkenne ich meinen Gedanken als richtig und beschliesse die restlichen ca. zehn zu erwartenden Anflüge durch meinen Luftraum im Haus abzuwarten.

Ich bin mir bewusst, dass im Südanflug wahrscheinlich so etwas zwischen 100'000 und 200'000 Erdenbürger jetzt gerade ähnliche Stunden erlebt haben. Da ist es doch für Herrn Bollacher sicher schön zu wissen, dass man zumindest im Landkreis Waldshut so an die 1'500 bis 3'000 Menschen vor gleichen Erfahrungen hat bewahren können.

U.P.E.

Gockhausen

 


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