The Transgenic Veritat
La
catástrofe de los cultivos transgénicos en EEUU - una lección para Europa
por
F. William Engdahl
A
medida que la Unión Europea se acerca a la aprobación del cultivo de plantas
transgénicas, a pesar de la amplia y rígida oposición, deberíamos prestar
urgentemente atención a la carrera armamentística agrícola que está
teniendo lugar en los Estados Unidos. El evangelio de las plantas de alta
tecnología genéticamente manipuladas (GM) ya no suena tan dulce. Las "súper-malezas"
extremadamente resistentes son una plaga para los cultivos de Monsanto en los
estados del sur de los EE.UU., obligando a los agricultores a utilizar más
herbicidas o a abandonar sus explotaciones o .... a volver a los cultivos
convencionales
Recientemente
los potentados no electos de la Comisión Europea en Bruselas han tratado de
ignorar repetidamente la abrumadora oposición de la población de la Unión
Europea a la propagación de organismos genéticamente modificados (OGM) en la
agricultura de la UE. El presidente de la Comisión Europea ahora tiene un
contable de Malta como comisario de Medio Ambiente y Sanidad dispuesto a
firmar la aprobación de los OGM. El ex comisario griego de Medio Ambiente era
un feroz opositor a los OMG. Además, el gobierno chino ha indicado que puede
aprobar una variedad de arroz genéticamente manipulado. Antes de que las
cosas lleguen a más, harían bien en echar un vistazo al laboratorio mundial
de ensayos con OMG, los EE.UU., donde hay cultivos de OMG que no son nada
beneficiosos, sino todo lo contrario.
Lo
que la propaganda de Monsanto y otras agroindustrias omite cuidadosamente
cuando promocionan cultivos genéticamente manipuladas como alternativa a los
convencionales es el hecho de que hasta la fecha todos los cultivos transgénicos
han sido manipulados y patentado en el mundo entero por dos motivos - por ser
resistentes o "tolerantes" con los herbicidas químicos patentados
altamente tóxicos a base de glifosato, que Monsanto y otros fuerzan a comprar
a los agricultores como condición para adquirir sus semillas transgénicas
patentadas. El segundo motivo es que las semillas transgénicas han sido genéticamente
diseñados para resistir a determinados insectos. Contrariamente a los mitos
de las relaciones públicas, que los gigantes del agrobusiness
promueven en su propio interés, no existe ni una sola semilla genéticamente
manipulada que proporcione un rendimiento superior al de una cosecha
convencional o que requiera menos herbicidas químicos tóxicos, por la
sencilla razón de que de lo contrario no habría negocio.
Plaga
de súper-malezas gigantes
Como
prominente opositora a los OMG, la bióloga Dr. Mae-Wan Ho, del Institute of
Science de Londres ha señalado que las empresas como Monsanto incorporan a
sus semillas una "tolerancia a los herbicidas" (HT), basada en una
forma insensitiva al glifosato aplicada a la enzima atacada por el herbicida. La
enzima está derivada de la bacteria del suelo Agrobacterium tumefaciens. La
resistencia a los insectos se debe a uno o más genes de toxina derivados de
la bacteria del suelo Bt (Bacillus thuringiensis). Aproximadamente en 1997,
los Estados Unidos comenzaron a planificar la comercialización a gran escala
de plantas OMG. Actualmente, los cultivos transgénicos suponen entre 85 y 91
por ciento de las superficies cultivadas en EEUU con las tres principales
plantas, a saber la soja, el maíz y el algodón, con una superficie total de
casi 171 millones de acres.
Según
Mae-Wan Ho, la bomba de tiempo ecológica que llegó con el cultivo de plantas
genéticamente manipuladas está a punto de explotar. Tras varios años de
constante aplicación de herbicidas glifosato patentados, como el famoso
Roundup de Monsanto, las "súper-malas-hierbas" han evolucionado
extraordinariamente. Es la respuesta de la naturaleza a los intentos del
hombre de violarla. Estas súper malas hierbas requieren significativamente más
y no menos herbicidas para ser mantenidas a raya.
ABC
Television, una de las grandes cadenas estadounidenses, recientemente emitió
un documental sobre las súper-malas-hierbas titulado "Las súper malezas
que no se pueden exterminar" (super weeds that can’t be killed). [1]
Entrevistaron
a campesinos y científicos de todo el estado de Arkansas, que describían
campos infestados de gigantescas plantas de pira, capaces de aguantar todo el
gifostato que los campesinos están en condiciones de rociar. Entrevistaron a
un campesino que se gastó más de 400.000 euros en tan solo tres meses en un
intento infructuoso de erradicar la nueva súper mala hierba.
Las nuevas súper-malas-hierbas son tan robustas, que las máquinas agrícolas no consiguen cosechar los campos, y las herramientas manuales se rompen cuando se intenta cortarlas. Al menos 400.000 hectáreas de soja y algodón de Arkansas han sido infestadas por esta nueva plaga de mutantes biológicos. Más datos detallados sobre otras regiones agrícolas no están disponibles, pero es de suponer que son similares. El Departamento de Agricultura estadounidense, obviamente favorable a los OGM y al agrobusiness, miente con respecto al verdadero estado de las cosechas de los cultivos en EE.UU., por un lado para ocultar la triste realidad, y por el otro lado para evitar una revuelta explosiva contra los OGM que circulan por el mercado de transgénicos más grande del mundo.
Como
una variedad de súper-mala-hierba, la especie Amaranthus
Palmeri (Palmer Pigwead) puede crecer
hasta los 2,4 metros de altura, soportando calores intensos y sequías
prolongadas, y produce miles de semillas con un sistema de raíces que le
chupa los nutrientes a los cultivos. Si no se controla, en un año se apodera
de todo un campo. Algunos agricultores se han visto obligados a abandonar sus
tierras. Hasta la fecha, las regiones de cultivos transgénicos infestadas con
esta mala hierba se encuentran, además de Arkansas, en Georgia, Carolina del
Sur, Carolina del Norte, Tennessee, Kentucky, Nuevo México, Mississippi y, más
recientemente, en Alabama y Missouri.
Científicos
especializados en malas hierbas de la Universidad de Georgia afirman que
bastan dos plantas Palmer Pigwead a cada 6 metros de una hilera de algodón
puede reducir el rendimiento del cultivo en un 23 por ciento. Una sola de
estas plantas puede producir 450.000 semillas. [2]
El
peligro tóxico del Roundup está siendo encubierto
El
glifosato es el herbicida más usado en los EE.UU. y en el mundo en general.
Patentado y vendido por Monsanto desde la década de 1970 bajo el nombre
comercial de Roundup, es un componente obligatorio al comprar semillas transgénicas
de Monsanto. Sólo tienes que ir a tu tienda de jardinería local y preguntar
por este herbicida y leer cuidadosamente la etiqueta.
Como
detallo en mi libro, Seeds of Destruction: la agenda oculta de la
manipulación genética (Seeds
of Destruction: The Hidden Agenda of Genetic Manipulation), los
cultivos de OGM y las semillas patentadas fueron desarrolladas en la década
de 1970 esencialmente por empresas químicas - Monsanto Chemicals, DuPont y
Dow Chemicals, con un importante apoyo financiero de la Fundación Rockefeller
pro-eugenesia. Estas tres empresas estuvieron implicados en el escándalo del
altamente tóxico Agente Naranja utilizado en Vietnam, así como de la dioxina
en la década de 1970, y mintió para encubrir el verdadero daño causado a
sus propios empleados y a los civiles y militares de las poblaciones
expuestas.
Sus
semillas transgénicas patentadas fueron consideradas como un método
inteligente para forzar a los agricultores a comprar sus productos químicos agrícolas, como
el herbicida Roundup. Los agricultores deben firmar un contrato legal con
Monsanto, en el que se estipula que sólo pueden utilizar el pesticida Roundup
de Monsanto. De este modo, después de cada cosecha los agricultores se ven
obligados
a comprar nuevas semillas de Monsanto y su glifosato tóxico.
La
universidad francesa de Caen, en un equipo liderado por el biólogo molecular
Gilles-Eric Seralini, realizó un estudio que demostró que Roundup contiene
el ingrediente inerte específico polietoxilado tallow amina o POEA. El
equipo de Seralini demostró que el POEA en el Roundup era más mortal para
las células embrionarias, de la placenta y del cordón umbilical humanos que el propio
glifosato. Monsanto rehúsa hacer público los detalles de los contenidos en
su Roundup más allá del glifosato, aludiendo que es de su "propiedad".
El
estudio de Seralini encontró que los ingredientes inertes del Roundup
aumentan los efectos tóxicos en las células humanas - ¡incluso en
concentraciones mucho más bajas que las utilizadas en las explotaciones agrícolas
y en los céspedes! El equipo francés ensayó con diferentes concentraciones de
Roundup, desde la típica dosificación utilizada en la agricultura o en los céspedes hasta
dosis de hasta 100.000 veces inferiores a las de los productos comerciales. Los
investigadores observaron que todas las concentraciones son dañinas para las
células.
Glifosato
y Roundup se anuncian como "menos tóxicos para nosotros que la sal de
mesa" en un folleto del Instituto de Biotecnología, el cual promueve los
cultivos de OMG como "guerreros contra las malas hierbas". Durante
los trece años de cultivos transgénicos en los EE.UU. el uso de plaguicidas
ha aumentado en 318 millones de libras, es decir, su consumo no ha disminuido
como prometieron los Cuatro Jinetes del Apocalipsis OMG. Sólo la carga
adicional de morbilidad a nivel nacional ya es en sí preocupante.
Después
de la comercialización de semillas transgénicas de Monsanto en los EE.UU., entre 1994 y
2005 el uso del glifosato ha aumentado más de un 1500%. En los
EE.UU. alrededor de 100 millones de libras de glifosato se utilizan en céspedes
y granjas cada año, y en los últimos 13 años se ha rociado sobre más de mil
millones de acres. Al ser interrogado, el director de desarrollo técnico de
Monsanto, Rick Cole, al parecer dijo que los problemas eran
"manejables". Aconsejó a los agricultores a alternar los cultivos y
a utilizar diferentes marcas de herbicidas fabricados por Monsanto. Monsanto
está alentando a los agricultores a mezclar el glifosato con otros herbicidas
como el 2,4-D, prohibido en Suecia, Dinamarca y Noruega por sus vínculos con
el cáncer y por los daños que provoca en el sistema reproductivo y nervioso. 2,4-D es uno de los
componentes del Agente Naranja, producido por Monsanto para su uso en Vietnam
en la década de 1960.
Los
agricultores de EE.UU. se inclinan por los cultivos ecológicos
Parece
que los agricultores de Estados Unidos están volviendo a los cultivos
convencionales, es decir, no genéticamente manipulados. Según un nuevo
informe del Departamento de Agricultura de los EE.UU., las ventas al por menor
de alimentos orgánicos alcanzaron los 21,1 mil millones de dólares en
2008 (en comparación: 3.6 mil millones de dólares en 1997). [3]
Este mercado es tan dinámico, que las granjas orgánicas a menudo tienen
dificultades para cubrir la creciente demanda de los consumidores, lo que hace
escasear periódicamente los productos ecológicos.
El
nuevo gobierno conservador-liberal del Reino Unido respalda fuertemente el
intento de levantar la prohibición de facto de los cultivos de OGM que existe
en el país. El asesor científico en jefe del Reino Unido, profesor John
Beddington, escribió recientemente un artículo en el que engañosamente afirma
que "la próxima década verá el desarrollo de combinaciones de rasgos
deseables y la introducción de nuevas características, como la resistencia a
las sequías. Hacia mediados de siglo, muchas opciones aún más radicales,
con rasgos altamente poligénicos, podrán ser factibles." Más adelante,
Beddington promete "animales clonados con inmunidad innata a las
enfermedades ingenierizada" y mucho más. Creo que podemos pasar de este
tipo, gracias.
Un
estudio reciente de la Iowa
State University y del
Departamento de Agricultura de EE.UU. destinado a evaluar el rendimiento de
las explotaciones agrícolas durante la transición de tres años que se
requiere para pasar de la producción convencional a la ecológica
certificada, mostró notables ventajas de la agricultura ecológica sobre la
basada en los OMG e incluso sobre los cultivos convencionales sin OMG. En un
experimento de cuatro años de duración – tres años de transición y uno de cultivo orgánico - el estudio mostró que aunque el
rendimiento inicialmente es inferior, al tercer año se ecualiza y en el
cuarto el rendimiento de los cultivos orgánicos supera al de los cultivos
convencionales, tanto en la soja como en el maíz.
Además, el International Assessment of Agricultural Knowledge, Science and Technology for Development (IAASTD) (Evaluación Internacional de Conocimiento Agrícola, Ciencia y Tecnología para el Desarrollo) ha publicado recientemente los resultados de los tres años de deliberaciones a cargo de 400 científicos y representantes no gubernamentales procedentes de 110 países de todo el mundo. Llegó a la conclusión de que la agricultura orgánica a pequeña escala es el camino a seguir para combatir el hambre, las desigualdades sociales y los desastres ambientales. [4] Según el Dr. Ho, un cambio fundamental en las prácticas agrarias tiene máxima prioridad, antes de que la catástrofe agrícola se propague - pasando por Alemania y la UE - por el resto del mundo. [5]
Título del artículo original: "GMO Crop Catastrophe in USA - a lesson for EU"
Traducción (septiembre 2010): Manuel Franquesa Voneschen
Lectorado: Luis Jorba et Sally Hine
Fuente: http://www.voltairenet.org/article166785.html
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